78476d2071bfb6f1e2cadb493058dd15 - Manual para espantar clientes

Tengo aquí en la mesa un proyecto que me late será un éxito. Es una línea de libros con temas de los que nadie se atreve a escribir. Pues yo sí me atrevo.

Ayer en el centro comercial confirmé que los comercios en Panamá espantan a los clientes. Un poquito más y nos echan Baygon. No entiendo por qué.

Recomiendo mi futuro libro a los estudiantes de la universidad de la vida, o sea a todos.

Ya tengo el resumen de los primeros capítulos. Acepto anécdotas para hacer una publicación gordota.

1. Mire feo, bien feo. Cuando el cliente entre por la puerta ponga cara de “ya viene este a molestar”. Para ser más convincente no sonría. Mantenga cara de palo.

2. Humille a los ilusos que traen cupones. Haga una promoción de descuento con cupones o tarjetas y no le avise a nadie de su personal. Así, cuando los compradores pregunten, el vendedor puede mostrarles una actitud de “pobre diablo que tiene que pedir un descuento”.

3. Muestre su peor lado. En la misma línea del capítulo anterior, cuando haga una promoción con un proveedor tipo Oferta Simple, que da grandes descuentos, y atrae nuevos clientes asegúrese de ofrecer muy mal servicio. Si usted baña perros, déjelo medio bañado. O hágalo esperar por horas. Así el dueño del perro se irá con el pensamiento “ni regalado vuelvo a ese lugar”. Le garantizo que tampoco lo recomendará a sus amigos.

4. Haga pequeños desplantes. Cuando una tarjeta de crédito o débito sea rechazada, asegúrese de decir suficientemente alto ¡Denegada! Que lo escuche el quinto en la fila. Practique, para que le salga bien.

5. Cuando el cliente pregunte por algo  diga “no hay”.  Ponga cara de  “¿cómo se atreve a preguntarme eso?”.

Todo lo anterior es fácil de conseguir. Basta con no capacitar al personal. Con no entrenarlo para atender a los clientes. Pero enseñar no sirve si las condiciones laborales son malas.

En los grandes almacenes los compradores rara vez tratamos con los dueños. Pero sí conocemos a  la cajera y al agente de seguridad. Ellos son las caras del negocio.

El personal  debe estar convencidos de que ese es un gran lugar para trabajar y para comprar. Si reciben capacitación y condiciones laborales justas, serán los mejores embajadores del negocio.