1dic EL sombrita - Manual para desmotivar a los empleados

Sí, ya sé, estamos en diciembre, pero no importa. Cualquier momento es bueno ¿o malo? para desmotivar a los empleados.

Además, no se haga, que si lo hace en —ponte— julio, no es menos peor.
Como todos mis manuales infames, este lleva una advertencia: no se queje si después de poner, o seguir poniendo esto en práctica, la empresa va mal, muy mal.

1. Invierta en mucha publicidad que diga: ”Somos los mejores, amamos a Panamá”. Pero internamente tenga una política de “Somos los peores. Odiamos a los empleados de Panamá”.

2. Premie la mediocridad. Exacto. No le diga a los empleados nada por llegar tarde, por entregar un trabajo mal hecho. Por hacer lo mínimo. Pero regañe con todo al buen empleado apenas comete una falta.

3. Hágale caso a los supervisores que dicen, sin bases ni razón alguna: “necesitamos salir de fulano”. Sí, esos que argumentan: “es que no tengo química con él”, “es que usa mucho perfume”, “es que tiene los dedos chiquitos y me da aquella”.

4. Si tiene que hacer recortes, empiece por eliminar el dulce de cumpleaños de los empleados. No recorte jamás, pero jamás, el desayuno gourmet de los jefes. Tampoco la violencia.

5. Si un trabajador es bueno, pero muy bueno, prémielo con más quehacer. Ese informe, ese inventario, ese formulario, ese pan que no hizo, no completó o no amasó el otro colega porque, pobrecito, no puede, no sabe, no quiere, ese trabajo cárguelo encima del empleado bueno. Así él entenderá que su recompensa es aumento, pero de trabajo.

6. Haga planes grandiosos para su empresa y no los comunique. Mantenga todo en secreto. Que todo sea un misterio. Le aseguro que si nadie sabe cuáles son los objetivos; la gente tampoco sabrá qué tiene que hacer. Es un buen mapa para el desastre.

Y lo dejo hasta aquí porque quiero, como siempre, que me envíen sus sugerencia desmotivacionales. Esas que han visto en otras compañías, claro. Ya sé que en la que ustedes trabajan todo marcha perfecto.

Las empresas, como las personas, no son perfectas, pero creo que a veces basta con usar el sentido común para mejorar.