Por la Sombrita, Quino, Mafalda

Recuerdo leer las tiras cómicas de Mafalda en los periódicos que llegaban siempre a mi casa, de niña. Mi sección favorita de los diarios era la de las tiras cómicas: Yo leía Lorenzo y Pepita, Snoopy, Calvin y Hobbes y Marmaduke. Tal vez en diferentes épocas, pero en mis memorias están todos juntos.

A Mafalda no le gustaba la sopa, eso me quedó claro pronto. Con frecuencia parecía decepcionada o indignada por cosas del mundo de los adultos: tiranos, desigualdad y vivezas de los políticos. A mis 8 o nueve años apenas me asomaba a entenderla.  No les diré que era mi personaje favorito. Pero, claro que sabía que ella era especial.

Esta semana murió Joaquín Lavado. Más conocido como Quino. No, mejor  conocido como el autor y padre de Mafalda. Tenía 88 años no tuvo hijos porque no quiso, de eso me enteré ahora leyendo todo lo que se ha publicado de él después de su muerte.

Su historia y la de su inmortal personaje me pareció tan interesante que me hizo reflexionar en algunas lecciones de su vida.

1.Hay que exponer a los niños al arte y a otras habilidades. El pequeño Joaquín tuvo un tío que lo entretenía, a él y a otros niños de la familia,  haciendo dibujos. ¡Qué maravilla lo que se podía hacer con un lápiz! Y así bien temprano le llamó la atención el dibujo y estudió Bellas Artes aunque no terminó.
Vuelvo a confirmar mi hipótesis: para que a un niño, y después al adulto, le guste o le interese algo tenemos que presentárselo.

2.Todo tiene su momento.  Resulta que Mafalda, y su familia incluyendo a su mamá Raquelita y al papá que nunca supimos cómo se llamaba,  nació en 1962 para formar parte de la publicidad de la línea de electrodomésticos Mansfield. Querían un nombre que empezara por Ma,  ¡Zaz! Mafalda.
Pero la publicidad, así presentada, nunca vio la luz. Al parecer a los diarios de la época les pareció un contenido muy similar al suyo y no querían prestarse a confusiones. ¿Tanto trabajo por gusto?Dos años después a Quino le encargaron una tira cómica para un diario y él resucitó a aquella familia. Le había llegado su momento. Y esa tira cómica se convirtió en un éxito traducido a 30 idiomas, y publicado, aún hoy, en cientos de países.

3.Hay que saber cuando parar. En 1974 Mafalda dejó de publicar. Quino se cansó. Ya no podía seguir creando más historias diarias. Sí porque una viñeta para un periódico se hace todos los días.
Así que cuando yo leí Mafalda,  habían pasado al menos diez años desde la última historia nueva que Quino publicó.

Por más que le rogaron nunca volvió a retomar ese personaje de la misma manera. Aceptó hacerlo alguna vez para Unicef o para alguna otra iniciativa de una institución similar.  Por supuesto, hizo otros  proyectos que fueron muy admirados y realizó otra series de dibujos para periódicos. Ninguno superó en fama a  Mafalda.

La leyenda de aquel personaje creció y creció. Saltó a camisetas, agendas, pegatinas, bolsos y lo que usted se imagine. Sus reflexiones nos parece tan actuales por eso, y porque lo que dice sigue teniendo vigencia.

Quino nos dejó varias lecciones más. Supo desapegarse de su personaje a tal punto que cuando alguien le preguntaba qué pensaría aquella niña contestaría de esto o aquello muchas veces respondía es solo un dibujo.

Este caricaturista brillante y su familia eran migrantes, sus padres eran andaluces y se radicaron en Mendoza, Argentina, donde el nació. Su vida es otro ejemplo de que la migración que hoy tanto se crítica siempre ha existido y que entre los genios también hay migrantes.