fe6a61bfde241fe95fa676b22b54f61f - Feliz día de la mujer invisible

Muy, pero muy feliz día de… ¿dónde estás? ¿Te  fuiste, mamá? Ah, ya te vi. Como iba diciendo, feliz Día de la Madre. 

Esto me pasa siempre con esta mujer invisible que es mi mamá, y no solo la mía. Todas las mamás. No me miren así. Hablo en serio.

Cuando una mujer aún no es madre las atenciones son todas para ella: los “¿cómo estás?”, “¿cómo te sientes?”, “¿qué cuentas?”. Apenas llegan los hijos, la mujer ¡puf! se invisibiliza. La gente la mira, pero no la ve. Los saludos y las preguntas son para el bebé, la chiquitina, el porotito. Hasta su propia madre, sí, la de la nueva mamá, responde al teléfono de otra manera: ¿cómo está mi nietecita?  

Ni qué decir de los regalos que antes eran para mamá. Ahora son para niños. ¿Vieron? Mamá es la mujer invisible.

Aunque para su pequeño hijo no lo es. Qué va. Ella no se puede separar ni un minuto porque el pequeñín llora. Y cuando aprende a hablar grita: ¡mamá! Ella ama a sus hijos, pero quisiera cinco minutos para ella. Por  eso se mete al baño y no sale. Eso si logra meterse antes de que el chiquitín se dé cuenta, de lo contrario él también empieza a golpear la puerta. Es una cosa que nadie dice, pero todas las mamás han estado en el baño con sus hijos. No les queda de otra.

Llegará un día en que ya no tocarán más a la puerta del baño. Se irán con sus amigos, estarán ocupados en sus cosas.  Le pedirán menos consejo. Parecerá que no la escuchan; hasta que la ignoran.  Mamá entonces empezará a sentir que para sus hijos es invisible.  

Pero un momentito. Guarden esos pañuelos. Que nadie se me ponga triste.

 

Tarde o temprano mamá se dará cuenta de que todos esos consejos, regaños, lecciones, advertencias, no entraron por un oído y salieron por el otro. Sus hijos sí los oyeron, y en su vida, aunque como humanos se equivocarán, también  tomarán decisiones apoyados en lo aprendido en casa.  

Y también tarde o temprano los hijos valoran en su justa medida el tesoro que es tener una mamá (los hijos más inteligentes lo descubren antes).

Caen en la cuenta de que sí es la mujer invisible. La que está aunque no esté. La que adivina pensamientos. La que sabe cuándo hace falta un abrazo o cuándo hay que dar espacio. Esa mujer invisible es la que llevamos con nosotros aun cuando las circunstancias nos obliguen a vivir a kilómetros de distancia. Y el día que de verdad no esté seguirá estando, porque gran parte de ella se queda con nosotros. Feliz día a esa bella  mujer invisible.