7a5594db27c8efe0110d45163c01cd7e - Con pelo rizado

En esta parte del mundo el cabello femenino perfecto es largo y liso. Mi cabello rizado siempre estuvo recogido. Suelto era como una fuerza de la naturaleza que a todos espantaba.
Como casi todas las adolescentes de entonces, me alisé. Una no podía imaginar otra forma de cuidarse el cabello a principios de 1990.

Después se popularizaron las extensiones de pelo, otra forma de arreglar el cabello rizado. Y quiero detenerme en la palabra arreglar. Se arregla lo que está malo, lo que está dañado o no sirve. ¿Por qué hay que arreglar el pelo rizado?

Seguro alguien se hizo esa pregunta hace un par de años y se dijo: “me importa un pepino lo que digan, voy a usar mi cabello así mismo”. Fue una valiente.
Una amiga mía se alisó toda la vida hasta que murió su mamá. A su mamá le gustaba el cabello alisado y ella lo hacía por eso. 

Una peluquera me comentó que conocía a muchas mujeres que habían intentado dejarse el cabello rizado, pero volvían a alisarse porque no aguantaban la presión. Sus esposos, sus familias, sus compañeros de trabajo no aceptaban su cabello.

Algo así vive la hija de otra amiga. En su trabajo solo puede llevar su largo cabello rizado amarrado. Si se lo suelta la jefa la mira con reprobación.

Pero los tiempos cambian. Y ojalá sea más que una moda.  En diciembre me invitaron a una venta especial de los distribuidores Agmer, y allí una chica rizada pelirroja era la sensación. Ella me susurró casi como si fuera un delito: “yo me alisaba antes y mi cabello estaba maltratado”. Todos le preguntaban qué se ponía.

Es que ahora hay un montón de productos para realzar los rizos, aunque las rizadas claman por más.

Hay también activistas que se dedican a hablar sobre las bondades del cabello al natural.

Somos muchas mamás con hijas de cabello rizado. Queremos para ellas que sean felices con su pelo, que no estén acomplejadas, que no pasen horas y horas alisándose con productos que les dañan el cabello.

Por todo lo antes expuesto, hace un año decidí no alisarme más, y con tantos comentarios buenos y con lo fácil que se ha vuelto mi rutina de peinado me digo: “más antes debí hacerlo”.