02 febrero diario de mama - ¡Se me pasó el martes!

Idealmente, en el mundo perfecto de la gente cumplidísima yo debo enviar mi artículo semanal a La Prensa el martes de la semana anterior a su publicación. A veces me piden adelanto si hay uno o varios días libres intercalados, pero eso no me preocupa; las muchachas de Suplementos siempre están al tanto de eso y me avisan con tiempo.

Sin embargo, cuando no hay muchachas y todo depende de mi escurridiza memoria hay veces en que el martes se me va en fly y cuando acuerdo es miércoles, como hoy, y no he mandado mi pieza. Me da una pena terrible y arranco a mandar chats para que las chicas no piensen que me he dado a la fuga permanentemente, y me siento como una loca a producir suficientes palabras para llegar a esta página.

Lo que realmente me molesta de todo esto -además de atrasar a la gente de Suplementos que no se lo merece- tengo por fuerza que reconocer que mi memoria tiene días en que se va de vacaciones, y a veces se me escapa hasta por una semana. Para mí, que siempre he tenido muy buena memoria, esto de olvidar dónde dejé los zapatos negros es una tragedia.

Trato de anotar lo importante y, claro, se me olvida ver la agenda, porque cuando hay olvido este es total. Ante la tragedia me pregunto a qué velocidad progresará esta amnesia.
Espero que despacio; de lo contrario no voy a tener nada que contarles. Lo cómico de todo esto es que con asombrosa facilidad recuerdo la travesura que hice a los siete años y el vestido que me puse para el primer quinceaños al que fui. Y en qué tienda me lo compró mi mamá. No me pregunten qué llevo puesto en este instante pues no sería capaz de contarles si no hago inspección ocular primero.

Nunca pensé que la buena memoria me duraría para siempre, pero no me acostumbro a no tenerla. Porque uno se imagina las cosas de cierta manera pero en la vida real no son como uno se las imaginó. Supongo yo que pronto entraré en la etapa de decir los nombres de mis cinco hijos antes de aterrizar en el de la persona que quiero llamar y que, por cierto, tengo enfrente.

Cada día estoy más consciente de estas lagunas y cada día me preocupo más. Agradezco aquellas mañanas en que se me olvida que todo se me olvida y así puedo disfrutar del día sin mayores inconvenientes. Es así, el que no se entera no sufre.

Por ahora, y entre olvido y olvido, los voy a tener que ir dejando pues se me está acabando el espacio y en eso sí que hay que ser muy estricto, porque la página tiene solo el espacio que tiene. Además, tengo que enviar esto rápido pues como ya les conté, no es que ayer se me olvidó escribir el artículo para la próxima semana, es que se me olvidó que era martes y deben estar las muchachas a punto de mandarme un recorderis. Eso siempre me da un poquito de vergüenza ya que yo pretendo pasármela de jovencita y estos olvidos no contribuyen a esa meta. ¡Hasta la próxima!