2maz deldiariodemama facebook - Cosas de lunas, luneras, cascabelera

Deben ser pocas las personas que no tienen un romance perdido con la luna. Y es que esta rueda de queso tiene su gracia. Para los amantes es el símbolo número uno del romanticismo. ¿Quién no ha soñado alguna vez con una declaración de amor bajo la luna? O simplemente con estar abrazado a la persona amada en un malecón viendo cómo despliega toda su belleza.

Conocemos también de sus maldades, pues así como la exposición al sol nos da insolación y nos manda al hospital, hay estudios que relacionan la luna llena con la incapacidad para conciliar el sueño. No son muchos ni incluyen muchos sujetos, pero en mi casa sabemos de hecho que mi papá jamás logró dormir una noche completa cuando el satélite estaba en su fase final. Tanto es así que los cónyuges de todos sus vástagos se han confabulado para decir que a nosotros nos pasa lo mismo. Añadiendo, por supuesto, otras arandelas.

Y así como es responsable por las mareas, alguna vez le atribuyeron la posibilidad de aumentar la fertilidad, y cualquier peluquero puede decirle con certeza cuándo es que uno debe cortarse el cabello, es en una fase de la luna, solo que yo no recuerdo si es el cuarto creciente o el menguante, pues en mi caso debo conseguir un corte cuando amanezco con el feo alborotado. Se vuelve tan urgente la cosa que he traicionado a más de un peluquero si ese día no está disponible. Cada quien con su locura, y por algo hay un grupo de personas que por siglos se han apodado lunáticas.

Cosas más importantes que cortarse el cabello se manejan según las fases de la luna, como por ejemplo la siembra. Desde siempre la gente del campo lleva cuenta de la luna para planificar sus siembras y cosechas. Así es la cosa.

Es más, es un término que fue acuñado por un médico suizo del siglo XV, creo, que describió a los lunáticos como aquellas personas con trastornos mentales relacionados con la luna y sus fases. Y yo que pensaba que lo de lunático era un relajo. Bueno, ya se sabe que las conclusiones de Paracelso no son del todo acertadas, pero algo debió observar cuando llegó a ellas.

La leyenda urbana más reciente que he llegado a conocer -aunque en realidad es más bien una leyenda campesina, puesto que me la contó alguien que la traía del campo- es que cuando hay luna llena no sopla brisa. Esta afirmación la he podido comprobar en carne propia, ya que una vez que me lo contaron me puse a observar y es completamente cierto.

Cada vez que me invitan a un evento al aire libre en una noche de luna llena enciendo mis antenas y, efectivamente, es como si apagaran el interruptor del viento, no importa si es verano, hace calor. Digo esto para que aquellos románticos que quieran celebrar sus cumpleaños importantes terminados en cero o en cinco; quienes quieran celebrar su boda civil en la playa o quienes sencillamente estén pensando celebrar cualquier cosa, no lo hagan en noche de luna llena, a menos que dispongan de aire acondicionado.

Si todo esto es verdad o pura especulación, se los dejo de tarea. Es fácil, solo hay que estar pendiente de la luna y la locura de aquellos a su alrededor.