4f14539b7c37ae0ab43a671a12f982ae - Las fotos de ahora

Hasta el año 2009 solo había dos tipos de fotos en mis álbumes: de cumpleaños y de viajes. Esas eran las dos únicas categorías meritorias de buscar la cámara, sacarle la batería, ponerla a cargar, tomar las fotos y después llevar la memoria a la farmacia Arrocha para que me imprimieran las fotos que escogía después de un minucioso proceso.

Y si me voy más atrás, hubo una época en que tomar fotos involucraba comprar ROLLOS de película (pueden buscar la palabra Kodak en Google), y de ahí revelar los negativos, lo que demoraba días para que te las entregaran y poder saber si saliste bien en las fotos, o gorda y con los ojos cerrados. En otras palabras, tomar fotos era una actividad exclusiva de ocasiones que valieran la pena.

Claro, eso fue antes de que entraran en el panorama los celulares inteligentes, y entre sus múltiples funciones, la posibilidad constante y permanente de tomar fotos cuando quieras y donde quieras.

Así que ahora ya no tengo álbumes. Lo que sí tengo son montones de carpetas en la computadora con las imágenes guardadas y 3,236 fotos en mi celular.

El contenido  es algo así: Fotos de mis hijos riendo, llorando y durmiendo. Selfies, groupies. Fotos del tranque, fotos de mi desayuno, del almuerzo, y si está buena, hasta de la cena. Fotos de mi cartera, mi escritorio y mis zapatos. Memes, fotos de chistes, fotos del cielo, fotos de las flores, fotos del mar.

Tengo hasta fotos de fotos y fotos de cosas que me dan pereza apuntar, como números de teléfono y direcciones, los cuales retrato para tenerlos a mano y que no se me pierdan (en una carpeta llamada “IMPORTANTES”).

Si sumamos a eso la proliferación de las redes sociales, resulta en una combinación que puede ser o divertida o fastidiosa, ya que facilita exponencialmente desatar las tendencias narcisistas que todos llevamos dentro (y sí, ¡soy culpable!).

Me di cuenta de que tenía un problema de adicción a las fotos el día que estaba en un restaurante, me trajeron mi bebida y saqué el celular para tomarle una foto (en mi defensa voy a decir que era un mojito de lichi, muy colorido y bonito presentado). Tomé como seis fotos para captar la imagen en el ángulo perfecto, y ahí me dije “Cielos, ¡busca ayuda!”.

Así que estoy tratando de controlar mis tendencias fotográficas. No es fácil, porque tengo el celular perpetuamente al alcance de mis dedos, y ahora haré una corrección. Eso de 3,236 fotos fue la semana pasada, cuando comencé a escribir esta columna. Ya tengo 3,274.