Bebe proteccion2 900 1 - Mis hijos no son ‘mala influencia’

Antes de mi separación, tenía muy pocas amigas, solo las que veía en cada cumpleaños, boda y bautizo. Así que cuando la bomba explotó, con muy pocas personas me pude desahogar y compartir lo que me estaba pasando. En ese momento tenía muy buena comunicación con una vecina que, al igual que yo, era ama de casa y tenía dos hijitos de la misma edad que los míos.

Ella fue una de las primeras personas que me vio llorar y le agradezco que estaba muy pendiente de nosotros, sorprendiéndonos de repente con un postre o el almuerzo. Mis hijitos adoraban a los suyos y, entre tanta tristeza, me alegraba saber que por lo menos ellos se olvidaban por unas horas de lo que sucedía.

Aunque el tema principal no era mi divorcio cuando nos juntábamos, por supuesto que de vez en cuando le compartía cómo iban los juicios y mi relación con mi ex.
Todo iba bien hasta que un día me dijo que deseaba conversar conmigo sobre un tema que le incomodaba, y me lanzó una frase que me dejó fría: “A mis niños los está traumando jugar con los tuyos, porque son hijos de padres divorciados”. ¿Qué?

“Disculpa, ¿a qué te refieres con que se están traumando?”, le pregunté. Me miró muy seria y me contestó que sus hijos nunca habían escuchado la palabra divorcio y que de repente comenzaron a preguntarle a su papá si él también se iba a ir de la casa. Ella suponía que eso se debía a que lo habían escuchado de los míos y, en resumen, ella consideraba que los niños de padres divorciados no eran una buena influencia para los que sí tienen a su papá y mamá en casa.

Me enojé, pero antes de decir algo de lo que luego me iba a arrepentir, decidí respirar y contestar con calma. Le dije que, definitivamente, ella como madre estaba en todo su derecho de decidir con quién sus hijos deberían jugar, pero que era muy triste y decepcionante que estigmatizara y juzgara a dos niños pequeños por estar pasando una situación familiar delicada y por la cual ninguno de los dos hubiera decidido vivir.

Adicionalmente, si sus hijos escucharon por primera vez la palabra divorcio y que hay papás que deciden separarse e irse de casa, estaba segura de que no era por nada que saliera de mis hijos, sino de comentarios escuchados de ella misma. Y de recomendación le dejé que fuera más tolerante e inteligente a la hora de tratar estos temas con sus hijos; que si ellos preguntan qué es un divorcio, sin tapujos converse con ellos y les explique.

Vecina: recuerde que nadie está exento de pasar por una separación, se lo digo yo que vivía en un castillo de felicidad y de un porrazo me estrellé con el suelo. Ah… y no se preocupe, que yo también considero que mis hijos deben relacionarse con personas que los apoyen y sean buena influencia.

Luego de esta conversación nuestra relación no volvió a ser la misma. En estos momentos nos llevamos de una manera muy diplomática, sobre todo por los niños, que están en la misma escuela y no dejaron de ser amigos.

Tristemente, el tabú y las etiquetas de la palabra “divorcio” las ponemos los adultos. Con esta experiencia aprendí que muchas personas viven pensando que son inmunes a vivir ciertos sucesos, situaciones tristes o desagradables, juzgamos y crucificamos a los demás pensando: “Esto no me pasará a mí”. Ya luego la vida se encarga de darnos lecciones.

 

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