Divorciada 900 - Me llevo bien con mi ex

Por el bien de todos, pero principalmente por el mío, he desarrollado habilidades para mantener la calma en momentos de impotencia y he creado estrategias para llevármela bien con mi ex.

Puedo contarles algunas de las cosas que me han pasado: no coincidir en algunos horarios para cuidar de nuestras hijas; que él haya llegado tarde a recogerlas y ellas esperando mientras yo me debato entre si las dejo ir o no; que yo trabaje mucho y que él me diga que a las niñas las está criando otra persona; situaciones específicas con el dinero que no alcanza; y otras situaciones que me llevan a perder la calma y a querer desatar una discusión con él ante sus comentarios o reacciones sobre temas que me hagan sentir mala madre. Es difícil porque pienso “ya no eres quién para opinar en esto”, y hasta hemos terminado en discusiones delante de las niñas, que no son buenas ni para ellas ni para nosotros como padres.

Me he dicho que más nunca le hablaré, pero no es tan fácil. Los niños todo lo perciben y desean que sus padres se respeten el uno al otro. A veces siento que él se olvida de nuestras hijas, que es prioridad todo lo demás, menos ellas. Se lo he dicho, “es un tiempo con tus hijas que luego no vuelve”.

Me ha tocado dialogar, bajar la guardia, preguntarle cómo cree que sería mejor para él, qué opina con respecto a algo, y hacer las cosas por el bien de ellas y buscar ayuda idónea cuando es necesario.

No es fácil; yo misma tuve que asimilar la separación, resolver ciertos temas y mostrar mi mejor cara cuando lo que estaba era dolida por todo lo que había sucedido. Pero tocó lograr una buena comunicación, lo que no significa que tienes que ser la mejor amiga de tu ex o, peor aún, su paño de lágrimas cuando le pasen sus cosas. Significa que quiero a mis hijas, deseo que crezcan con valores y quiero enseñarles el respeto a sí mismas y a los demás, principalmente a su papá.

Puede ser que tu ex no desee comunicarse contigo, que pienses que será en vano alcanzar esa meta. Créeme, no lo será, y tus hijos te agradecerán haberles permitido haber crecido en un entorno de respeto, a pesar de la relación fallida de sus padres.

Luego de muchas conversaciones hemos llegado a un nivel en el que nos apoyamos con los tiempos y horarios; hacemos las cosas pensando en las niñas más que en nosotros, tanto, que no hay espacio para competir o cometer los errores del inicio.

Nos llevamos tan bien que muchos creen que hemos regresado, a lo que digo “no”, y sin opinar nada negativo, solo demuestro que se puede llegar a este nivel.

Mis hijas aún preguntan “¿por qué tú y papá no están juntos?”. Yo les respondo, y pienso que lo hago bien, porque tienen buena conducta y excelentes calificaciones. Siempre les estoy hablando de su papá y de que, a pesar de no vivir todos juntos, él las ama incondicionalmente.

Depende de ti crear el entorno que quieras para tus peques.

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