“Te tienes que levantar cada mañana agradecida de que te levantaste, que te despertaste. Tienes que manejar tu día contenta de que puedes ver a tus hijos, de que puedes pelearte con tu marido, de que puedes hacer todas las cosas que normalmente haces. Tienes que estar agradecida de que te sientes bien, porque hay días en que te sientes muy mal”. De esta manera, la columnista Julieta de Diego de Fábrega comienza su relato al recordar su experiencia como sobreviviente de cáncer de mama, en el video de la serie Ellas vencieron el cáncer, en www.ellas.pa.

 

Al enterarse del diagnóstico se le vinieron a la mente todas las cosas que le podían pasar, entre ellas la muerte, pero acota que lo más difícil al recibir esta noticia es comunicárselo a las personas que más quieres.
Comenta que primero se lo dijo en persona a su esposo, luego a su madre, a sus hijos y después a sus hermanos. A sus amigos les envió un correo electrónico. “Les dije ‘les voy a mandar un informe semanal de mi estado por vía electrónica’, porque no quieres echar el mismo cuento 60 veces al día”, comenta con jocosidad.
Una de sus hijas le aconsejó dejar de enviar correos y en su lugar crear un blog para contar cómo iba en su enfermedad. También documentó lo que padecía en su columna Del diario de mamá que publica desde hace 18 años en la revista Ellas.
Todo tiene una razón. Con el entusiasmo y positivismo que la caracterizan, Julieta asegura que hay una razón por la cual tuvo que pasar por esta enfermedad: ayudar a otras personas contando lo que le sucedía a través de su columna.
“Hay una razón para que tú tengas que pasar por un trauma como ese, y en mi cabeza la única razón era de alguna manera ayudar a otras personas que a lo mejor les daba miedo hacerse el examen, que a lo mejor no sabían manejar un diagnóstico, que a lo mejor no sabían cómo levantarse por la mañana contentas, y si para eso servía mi predicamento, entonces bienvenido sea”.

ad12c01526c8a7dfe27c6e9aaa37dd02 - Un cáncer, un motivo

Julieta de Diego de Fábrega en la presentación de su libro ‘Naranja dulce, limón partido’, a beneficio de Fundacáncer.

 

Asegura que gracias a la “plataforma de apoyo emocional” que recibió de toda su familia, el tratamiento lo pasó “sin ningún problema”. Su esposo la acompañó en cada una de las 24 quimioterapias a las que tuvo que someterse.
“Fue muy empático en los momentos en que yo no estaba bien; mis hijos también. A todos los instruí, les dije ‘esto es lo que me están poniendo, esto es lo que me puede dar y todo el mundo lo tiene que saber’, y casi que les hacía examen”.
Manifiesta que toda su familia se unió para ayudarla. “Eso te da una gran fortaleza porque te levantas por la mañana y sabes que hay alguien ahí para ti y que no estás sola”.

Disfrutar la vida. Julieta sobrevivió al cáncer hace cinco años y está clara en su mensaje de lucha: “Mientras estés vivo, vive. No te puedes morir antes de morirte. Vive cada minuto, cada día, cada segundo. Vive al máximo. Es sencillo y ríete bastante. Estar de buen humor ayuda”.
Tras su experiencia, comenta que aprendió a decir que “no” cuando el momento lo ameritaba, y cada mañana lo primero que hace es dar gracias por estar con vida.