anticonceptivo 900 2 - Anticonceptivo hormonal para los hombres

El año 1951 marcó un antes y un después para las mujeres. El químico vienés Carl Djerassi logró sintetizar en un laboratorio de Estados Unidos el primer anticonceptivo femenino oral. La píldora comenzó a comercializarse nueve años después. Por primera vez, las mujeres podían tener el control de la natalidad y, además, disfrutar del sexo sin miedo al embarazo.

Ahora la semilla de otra revolución sexual está creciendo en el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. La científica Gabriela Noé dirige un ensayo clínico internacional que ultima los detalles de un anticonceptivo hormonal masculino.

El proyecto, impulsado por los Institutos de Salud de Estados Unidos (NIH), trabaja en un gel que los hombres deben aplicarse a diario sobre sus hombros para suprimir la producción de espermatozoides, de forma similar a como se cancela la producción de óvulos en las mujeres con la pastilla anticonceptiva.

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“Funciona con la combinación de dos hormonas –testosterona y la progestina sintética nestorone-, que interrumpe la fabricación de espermatozoides cuando se llega a una cantidad todavía considerada no fértil, es decir, inferior a un millón por mililitro de semen”, explica Noé.

El siguiente paso es evaluar si la crema tiene buena eficacia anticonceptiva. “Para ello participarán parejas que, una vez suprimidos los espermatozoides en el hombre, usarán el gel como único método anticonceptivo”, detalla la investigadora.

Estos experimentos se llevarán a cabo en nueve centros -además del Instituto de Chile donde trabaja- de Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Kenia e Italia. Participarán 420 parejas que en los próximos cuatro años probarán la idoneidad del método. Las opciones de control de la natalidad dirigidos a las mujeres son más numerosas. De hecho, no existen en el hombre más métodos anticonceptivos que el preservativo y la vasectomía.

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva 2014-2015, del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, en Panamá, entre las mujeres casadas o en una relación estable los métodos más usados para evitar el embarazo son la esterilización femenina (16.8%), los inyectables (15.1%), seguidos de las pastillas (8.4%). En este grupo solo el 2.9% usa un condón masculino.

Por el contrario, entre las mujeres sexualmente activas, pero solteras, los inyectables son el método más utilizado (24.9%) seguido de las pastillas (11.2%) y el condón masculino (11.1%).

¿POR QUÉ HASTA AHORA?

Toca preguntarse por qué se ha retrasado el desarrollo de la versión masculina de la píldora. La primera razón es económica. Hay un total desinterés de la industria farmacéutica en dar una alternativa a los varones que no quieren tener hijos.

“Invierte muchos recursos y dedicación a los anticonceptivos para mujeres, pero no ha querido involucrarse en la parte masculina. No lo ve rentable, a pesar de que ya se han descrito varios regímenes hormonales que se ha demostrado que son efectivos para la regulación de la fertilidad en el hombre”, lamenta Noé, cuyo proyecto tampoco cuenta con el apoyo del gigante farmacéutico..

En la respuesta también hay algo de machismo. “La salud sexual es una responsabilidad personal, social y sanitaria; no tiene género. Sin embargo, en la práctica es femenina, puesto que la mayoría de los métodos están dirigidos a ella”, señala Myriam Ribes, ginecóloga y sexóloga española.

anticonceptivo 900 1 - Anticonceptivo hormonal para los hombres

Por su parte, la gerente de Planificación de la Asociación Panameña para el Planeamiento de la Familia (Aplafa), Yamina Samudio, apunta a que “desde la crianza y el entorno social se le atribuye a la mujer la responsabilidad de la anticoncepción”.

“Ocurre otro fenómeno: a la mujer se le atribuye y permite la anticoncepción oral o inyectable, pero si sugiere el uso de un anticonceptivo de barrera como el condón, se le tilda de mala manera. Algo absurdo, porque simplemente es una mujer pensando en su salud, en no adquirir una infección de transmisión sexual”, añade.

Hay otras dificultades fisiológicas en el campo de la investigación. Y es que la posibilidad de bloquear la producción de espermatozoides es mucho más compleja que la interrupción de la ovulación. “Los hombres producen con sus espermatozoides más de 1,000 células al segundo. La mujer, solo una célula cada 28 días. Es más difícil inhibir una célula que produce al segundo que una célula cada 28 días”, sostiene el médico e investigador Santiago Palacio.

Sin embargo, hay un dato novedoso que pone esperanza en la investigación de Noé. La testosterona no puede ser administrada por vía oral, ya que el hígado la inactivaría, y hasta ahora todos los contraceptivos hormonales que se han desarrollado se aplicaban con inyección intramuscular. Esto trae consigo muchos efectos secundarios y no es eficaz. De manera que la probada capacidad del gel en la supresión de espermatozoides de manera segura y sin que la calidad de vida del varón se vea afectada es todo un logro.

Para la científica chilena está claro: “Los hombres quieren compartir la responsabilidad de la planificación de los hijos con sus parejas, y los jóvenes quieren métodos efectivos y reversibles que les permitan regular su fertilidad. Esto es justicia y equidad”.