osteoartrosis 1024x684 - Mujeres, con más riesgo de sufrir osteoartrosis
Para 2025 habrá 350 millones de personas con la enfermedad.

La osteoartrosis (OA) es una enfermedad degenerativa y sin cura. Ocurre cuando el cartílago que protege los extremos de las articulaciones se desgasta y esto causa dolor y rigidez en la persona. Esta fricción puede dañar la articulación de manera permanente. Recordemos que la función de los cartílagos es absorber los impactos de los movimientos, y los cartílagos se desgastan con el tiempo. 

Aunque la OA puede afectar cualquier articulación, ocurre con más prevalencia en las rodillas, caderas y columna vertebral. También se manifiesta en las muñecas, los codos o los tobillos, en menor grado.

No se deben confundir los términos osteoartrosis y artritis. La artritis consiste en la disfunción articular producto de una respuesta inmunológica del organismo, y la osteoartrosis ocurre por un desgaste de la articulación, causante de dolor, rigidez, inflamación e hinchazón, enrojecimiento y disminución del líquido sinovial dentro de la articulación afectada, aclara Juan Tejada, Gerente Médico de Sanofi.

La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero su prevalencia ocurre en personas mayores de 60 años, y en las mujeres en mayor proporción. Por cada 4.8 mujeres, un varón presenta los síntomas. 

En Latinoamérica, la edad media de los pacientes es de 62.5 años, con alta prevalencia en mujeres que llevan a cargo tareas del hogar. La frecuencia aumenta considerablemente tras la menopausia. Se estima que la OA, especialmente la de mano y rodilla, es aproximadamente dos veces más frecuente en la mujer que en el hombre.

Alrededor del 80% de los enfermos con OA tienen más de 65 años y se pronostica que el 50% de los pacientes mayores a estas edades tendrán evidencias radiográficas de la enfermedad, con o sin síntomas.  Sin embargo, es importante destacar la incidencia de OA en personas más jóvenes, entre los 35 y 44 años, según estadísticas desde 1990 hasta la fecha.

El envejecimiento, el sobrepeso, las lesiones, la debilidad muscular, los daños en los nervios que suplen las zonas de las articulaciones, incluso factores hereditarios, pueden causar osteoartrosis. La obesidad, por ejemplo, incrementa el riesgo de OA en la rodilla por el peso corporal. Quienes tienen debilidad en los músculos superiores del muslo también pueden desarrollar problemas de rodilla.

Otra de las causas asociadas a esta enfermedad son las lesiones en caderas y rodillas. Las personas que deben subir y bajar peldaños o que hacen movimientos repetitivos también son propensas. Quienes deben levantar o cargar peso, como los enfermeros y quienes asisten a los pacientes en los hospitales, que los cargan en peso para cambiarlos de cama o asearlos, presentan lesiones en las rodillas que, a la larga, pueden derivar en OA.

Un examen físico basado en el historial clínico del paciente, apoyado por radiografías para determinar la magnitud del daño sufrido por las articulaciones, son los primeros pasos para diagnosticar la OA. 

La OA responde a un buen programa de tratamiento para ayudar al paciente a disminuir el dolor y la rigidez de las articulaciones, mejorar el movimiento y aumentar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas.

Al paciente se le recomiendan tratamientos como control del peso, programas de ejercicio estructurado o cardio-balanceado. También terapias como yoga o tai-chi. Pueden recetárseles soportes, férulas, terapia física y ocupacional, analgésicos para aliviar el dolor, antiinflamatorios y suplementos nutricionales, como el colágeno hidrolizado, sobre todo en etapas tempranas de la enfermedad.

A medida que el paciente progresa, los tratamientos convencionales pudieran no ser efectivos o se hacen necesarios tratamientos adicionales.  En tal sentido, recomendamos siempre conversar con un médico especialista, como ortopedas y médicos fisiatras, para que puedan hacer recomendaciones en relación a su situación actual y así buscar el retraso de la progresión de la enfermedad.

La cirugía podría ser el último paso si existen grandes daños en las articulaciones, dolor persistente y discapacidad.