6448e2bdd25cdf4975d274fbaabccd4b - La importancia de construir memorias

Les confieso que tengo cierta fascinación por la memoria. Puede que sea porque soy hija de dos padres que vivieron una posguerra, y me criaron recordándome que todo, todo lo material te puede ser arrebatado en cualquier momento. Lo único que nadie te puede quitar es el recuerdo y la enseñanza de lo que hayas vivido.

Por eso, a veces me encuentro pensando: cuando mis hijas miren atrás en el tiempo, ¿qué recordarán? Y cuando mire yo, ¿qué recordaré?

Creo que es sumamente importante crear experiencias que alimenten esos recuerdos, que se convertirán en la memorias de uno mismo y de quienes nos rodean, y sobre todo estar realmente allí cuando ocurran. Por supuesto no puedo controlar ni prever qué es lo que otros recordarán, pero sí está en mí, como lo está  en ti, brindarle a los demás experiencias y momentos que valgan la pena recordar.

Aquí en Panamá muchos acabamos de tener una semana de vacaciones escolares y a otros está por llegarle. ¿Cuántas veces no hemos salido de vacaciones o fin de semana y nos llevamos mil cosas de trabajo para hacer? Pensando que una cosa es que los hijos estén de vacaciones, y otra es que el mundo deje de girar por ello. Y nos vamos en ese afán de que uno tiene que estar haciendo algo productivo.

A mí me pasa. Salgo para el interior, así sea solo para un fin de semana, y en la maleta llevo mi computadora, ideas para una entrada de blog, tareas de mi curso de coaching  avanzado, un libro, mi libreta de ideas, la agenda, y si es el caso, hasta un cuadro para adelantar.

Los primeros días de unas vacaciones hay veces que me da un poco de angustia, por aquello de querer “desconectarme”, pero pensando en las cosas que podría hacer en ese tiempo.

Recuerdo una vez durante una de esas vacaciones escolares, en que había estado muy enfrascada  en ser “productiva”, incluso con los días libres. Una tarde me encontré a mí misma en la playa, con un paisaje espectacular, los pies lamidos por las olas,  y mi cabeza en otro lado. Entonces caí en cuenta. Mis hijas reían en la playa, corriendo y zambulléndose en el mar con sus amigas. Sus recuerdos iban a ser agradables. Sonreí.

Pero, ¿cuáles iban a ser los míos? ¿Estar ahí pensando en otra cosa? ¿En un cerro de pendientes que de todas maneras ni estaba haciendo ni me estaban dejando disfrutar el momento?

La importancia no es solamente construir la memoria de tus hijos. Es también construir la tuya propia.

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Dicen que recordar es vivir dos veces, pero para eso debes haber vivido la primera. ¿Cuántas veces no se nos va el momento presente por andar pensando en el pasado, lo que dije, hice o debí haber dicho o hecho? ¿O en el futuro, y en lo tengo que hacer o decir?

¿Cuántos días de playa o naturaleza, de buena compañía o risas de nuestros hijos no recordamos en su esplendor por no haber estado totalmente presentes en ese momento?

Ese día tomé mi decisión. Me liberé y me dediqué de lleno a construir memorias. Las de mis hijas y las mías.

Puedo decirte que de esas vacaciones siempre recordaré:
* Mañanas y tardes de playa con un mar calmado, agua calentita y sabor a sal.
* Baños en incontables piscinas, jugando con mis hijas  goofie, acuario, escondidas y tiburón.
* Reuniones con amigos en mi casa, en sus casas o donde nos encontrara el momento.
* Bastantes copas de vino blanco, con mucho hielo. Que le dé un patatús a quien le quiera dar, pero a mí me gusta  así.
* Muchos, pero muchos  niños, y me di cuenta de que me encanta verlos inventando sus juegos y explotando creatividad.
* Tiempo en familia, la propia, la política   y aquellos que aunque no lo son, es como si lo fueran.

¿Sabes? ¡Qué bien que la pasé! ¡Qué bueno cuando uno realmente está ahí para cada cosa!

Miro hacia atrás y me sonrío de mis recuerdos. Con mis hijas, en la cama antes de dormir, recordamos qué fue lo que más nos gustó de un día, o de un fin de semana, o de las vacaciones, y descubrimos lo maravilloso que es compartir nuestras memorias, más allá de guardar ellas las suyas y que sean diferentes a las mías.

Te invito a que pongas tu mayor entusiasmo en crear más memorias propias y menos para Facebook, Instagram o el álbum del celular.

El mejor legado que puedes dejar son buenos recuerdos contigo. ¡Construye esas memorias!

Y evoco las palabras de mi madre: “Todo, absolutamente todo lo que tienes te lo pueden quitar. Todo, menos lo que hayas aprendido y lo que hayas vivido”.
¿Viste la importancia de construir memorias?

Estas serán, por siempre, tu casa segura, a la cual poder regresar.

 

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