4ecbc685c594811f94fb9d3d5a8fbff0 - Ser papá después del divorcio

Ninguno de los padres puede desligarse de su expareja tras un divorcio, pero aunque no sea fácil, ambos deben participar de la crianza de las personas más valiosas para ambos: sus hijos.

Es normal que existan algunas diferencias, pero es importante que la tranquilidad emocional de tu hijo sea tu prioridad. Para lograrlo ten en mente lo siguiente:

•  Ten clara la importancia de tu presencia y dale valor a tu rol.

El rol del padre es diferente al de la madre, pero es igual de importante. Múltiples estudios han demostrado que un padre ausente tanto a nivel físico como emocional deja secuelas significativas en diferentes áreas de la vida de sus hijos. Para las niñas, el padre es el modelo de hombre que buscará en la adultez, y para un niño es la persona con la que se va a tratar de identificar. Tu hijo necesita sentir que la separación con tu expareja no amenaza el amor que sientes por él ni tu presencia en su vida.

• Cumple tus promesas. 

Si le dijiste que lo ibas a ver un día o que lo buscarías a una hora, cumple tu palabra. Los niños sienten la espera mucho más larga que los adultos. Probablemente tu hijo está esperando con mucho entusiasmo y paciencia ese tiempo especial que va a compartir contigo. Si le fallas, se sentirá decepcionado y puede llegar a sentir que él es culpable. Sé puntual con la hora en que acordaron y en caso de presentarse algún inconveniente fuera de tu control, comunícaselo para que entienda.

• Respeta sus horarios. 

Cuando el tiempo es limitado, es difícil integrar todas las actividades. Dentro de lo posible trata de mantener una estructura similar a la de su otra casa o establece la tuya propia. Los niños necesitan sentir que su ambiente está organizado; eso les da una sensación de control y tranquilidad dentro de sus mundos cambiantes. Así pueden anticipar lo que  va a suceder y podrán prepararse mejor para lo que viene, lo que les permitirá manejar mejor las emociones que los cambios les generen.

Respeta a su madre. 

Independientemente de la relación que tengas con la madre de tu hijo, no olvides que para él es una persona importante. Los niños pueden sentir que son una extensión de su madre y su padre, y cuando alguien expresa comentarios negativos de uno de ellos, sienten que una parte de ellos mismos es mala, lo que lastima su autoestima. Por otro lado, si son testigos de confrontaciones, pueden entrar en un conflicto de lealtad que genere preocupaciones, rabia y tristeza. Diferentes autores han escrito sobre cómo las primeras relaciones tienen una gran influencia en las relaciones que desarrollaremos en la adultez. Tomando en cuenta esto, es fundamental que a pesar de cualquier diferencia que exista, tu hijo sienta que hay una relación de respeto, ya que existen altas probabilidades de que aprenda a buscar relaciones similares a la que se le está modelando.

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• Evita meterlo en el medio.

En algunos momentos tu hijo puede hacer comentarios sobre lo que entiende o percibe de las situaciones. Evita reaccionar en contra de su madre antes de investigar. Si tu hijo llega a sentir que se crea un conflicto por un comentario que él hace, puede quedar cargando una responsabilidad que no le corresponde. Tampoco permitas que tu hijo tenga que actuar un rol de mensajero entre ambas familias.

• Promueve una buena comunicación.

Hazle saber que siempre puede decirte lo que siente o preguntar cualquier duda que tenga. Cuando quiera saber algo, pregúntale tú primero qué se imagina para tener una pista de lo que hay en su mente. No le mientas con tus respuestas, pero evita darle información que pueda ser difícil de digerir y entender a su edad.

• Pon su seguridad primero.

Es importante que su madre sepa dónde está su hijo cuando te lo lleves a algún lugar y que tu hijo se sienta en libertad de comunicarse con ella si la extraña. De la misma forma, la madre debe saber si se le dio permiso para ir a una fiesta, si es  adolescente.

• Ponte en sintonía con la madre en temas importantes.

Cuando existan situaciones importantes que crearán un impacto emocional en tu hijo (mudanzas, una nueva pareja, etc.) comunícaselo a la madre para que pueda estar pendiente de cualquier cambio conductual o emocional.

• Evita compensar el tiempo con regalos.

Pasar menos tiempo con tu hijo puede ser tan difícil para él como para ti y puede ser tentador romper las reglas y compensar el tiempo en que no estás con él siendo muy permisivo o con muchos regalos. No está mal que tengas detalles con tu hijo, siempre que no se salga de límites. Trata de mantener las reglas, pero a la vez organiza actividades adecuadas para su edad donde puedan divertirse, comunicarse y compartir juntos.

• Confecciónale un calendario.

Si tu hijo es pequeño, dibujarle un calendario con sus actividades puede ayudarle a entender de manera más visual el tiempo que va a compartir contigo. Así podrá anticipar las actividades y la separación contigo, lo que le ayudará a aceptarlas mejor. Si es un adolescente, explícale los planes que van a realizar cuando esté contigo y escucha sus opiniones.

• Contenlo si no te quiere ver.

No es fácil para tu hijo dejar de estar con uno de sus padres para poder estar con el otro. Si en algún momento no expresa deseos de irse contigo, evita tomarlo de modo personal. Puede significar que no quiere separarse de su casa o su madre, no que no quiera estar contigo. También verifica qué pasó antes. A veces cuando te dejan de ver por un tiempo, ya sea por un viaje o cualquier otro compromiso, o cuando no les cumples las promesas, se sienten bravos y pueden protestar haciéndote ver que no quieren estar contigo. En ese caso valida sus emociones. Si tu hijo es adolescente necesita saber que tú estás disponible para él, aunque prefiera darle prioridad a sus actividades y amigos.

•  Haz que sienta que tiene un espacio en tu casa.

Dentro de tus posibilidades es fundamental que adecues un espacio para que él sienta que tiene su lugar en tu hogar. Permite que tenga sus propias pertenencias y evita que se vuelva estresante llevar o traer cosas de una casa a otra.

• Crea un espacio de paz.

Un clima que transmite tranquilidad le hará más fácil disfrutar del espacio que tienes para él.

•  No lo amenaces con dejar de verte.

La separación de los padres genera miedo a futuras pérdidas y separaciones. Independientemente de cualquier problema de conducta, nunca amenaces a tu hijo con dejar de verlo para disciplinarlo. Esto puede generarle miedos que se verán manifestados en síntomas o en su conducta.

•  Despídete siempre.

Por más difícil que sea para ambos, nunca te vayas sin despedirte.

Por último, quiero que sepas que el manejo que se le da a una situación puede ayudar a traumatizar o a reparar heridas. Se ha probado que los padres que mantienen una relación civilizada después del divorcio hacen que la salud emocional de sus hijos tenga un buen pronóstico, a diferencia de los que alimentan resentimiento y hostilidad. Si tienes en mente la salud emocional de tu hijo, disfrutas su compañía y tratas de entender lo que sucede en su mundo interno, estarás sembrando semillas positivas en su personalidad y estarás construyendo las bases para tener una buena relación y comunicación con él.