15sep familia - Hasta luego, Louise
Mi amiga Loretta me dio la noticia: falleció una maestra, amiga, conocida. Anduve triste todo ese día.
Louise L. Hay fue una escritora de inicios tardíos, pero que en su madurez escribió con gran acierto y profundidad. La conocí en 2003 con su libro Tú puedes sanar tu vida; desde entonces se convirtió primero en mi maestra, luego en mi amiga. Fue de esas maestras de vida que nunca conoces pero que siempre están y van contigo; con quien estableces un vínculo.
Llamé a mi mamá y le conté lo ocurrido, agregando:  “mami, quiero ser como Louise cuando crezca”. Mi pobre madre se quedó sin entender y me contestó que yo ya había crecido. Todos quienes me conocen saben que mi anhelo es envejecer y viajar por el mundo educando, publicar libros, vivir en paz, ser y transmitir paz. Louise, que inició su carrera como escritora a los 60 años, era una apasionada del servicio a los demás.
Puede ser que ella fue quien puso los libros de autoayuda de moda. Para mí, lo que la hace grande es su literatura llena de amor y esperanza en un mundo cada vez más desesperanzado y caótico.
Recomiendo ampliamente a todos leer aunque sea su libro Tú puedes sanar tu vida (1984).
LAS ENSEÑANZAS DE LOUISE
Todo aquel que la ha leído dirá lo mismo: sus palabras son cariñosas y te sientes más tranquilo después de leerla. Esa es ella. Un ser que irradia paz incluso a través de su palabra escrita.  Adelantada a su tiempo, Louise escribía de centrarnos en el aquí y el ahora, y de que los pensamientos pesaban mucho sobre las conductas de cada quien. Su mensaje de esperanza: tú puedes crear la vida que deseas, se mantiene certero a través del tiempo. Pero esa vida hay que pensarla. Sus mensajes no son de hacer más dinero, tener más carros o casas. Su mensaje es de paz interior y amor, primero hacia uno y después hacia los demás.
Releyéndola este fin de semana (todos mis libros de ella están muy rayados y marcados) me doy cuenta de cuánto  hay en mí de ella, de allí  que le llamo maestra con la mayor humildad del mundo.
Una de las cosas que más me impactó fue leer que la vida es muy sencilla. Como decimos: ¡me cayó la teja! Aquellas palabras encerraban, para mí, el significado de que la vida en verdad estaba llena de cosas muy hermosas. Entonces cobraba más sentido, me daba permiso total ahora para continuar disfrutando de amaneceres, flores, árboles, ríos, hojas. Si lo decía alguien como ella, seguro estaba bien que yo lo hiciera.
CREAR CON EL PENSAMIENTO
Louise también escribió que cada pensamiento crea nuestro futuro. Como psicóloga, sabía que era cierto que el inconsciente acepta lo que optamos por creer; así, un niño crecido en un ambiente tranquilo tendrá una visión de mundo tranquilo, mientras que un niño crecido en un mundo caótico tendrá una visión de mundo caótico.
Y el mensaje de amor de esta autora es tan grande que enseña que no importa qué tan malo haya sido el camino, la idea que te hiciste de él puede cambiarlo, o como decimos los terapeutas, puede reescribirse.
Abandonar, perdonar y olvidar son de las cosas más difíciles de hacer. Desde mi perspectiva presuponen apegos, apegos que no siempre son los más sanos. A veces no perdonamos porque es lo único de esa persona que tenemos. Perdonar no es sinónimo de olvidar. Nunca olvidamos. Pero dejar ir abre la puerta para que lo que te hacía daño deje de estar.  Creo que es un buen tema para una nota aparte, ¿no les parece?
Louise habla de un espacio mental donde cada uno debe definirse en libertad, donde somos todo lo bueno. Eso está bien, pero entendiendo que también somos todo lo malo, y que las personas podemos equivocarnos. Es una mirada un poco más realista que va poner menos presión a quien desee seguirla.
Me veo con ojos de amor y en esa mirada de amor tengo infinita tolerancia, primero por mí y luego por los demás. Solo cuando puedes verte con ojos de amor puedes creer que tienes el poder de cambiar. Lo uno no pasará sin lo otro.
Amor es amar y es una definición que cada uno debe darse para sí. Quererme es llegar a mi consultorio hasta un bello y oloroso ramo de lirios que puse allí para mí. Que me quieran es que una amiga me dé una flor de gardenia de su jardín. Entonces comprendes que tienes mucho. Más de lo que mereces. Solo queda agradecer. Esa manía ya les contaré de quién la copié.
 Los libros de Louise son un camino de aprendizaje interior que recomiendo ampliamente recorrer. Es parte de crecer, de ser. De hallar respuestas a esas preguntas que no nos hemos hecho aún. Dejo de escribir por un momento. En el silencio que hacen las teclas mudas de mi laptop, pienso en mi caminar.
Sonrío. Agradezco a Dios el regalo de Louise en mi vida. Ahora se lo hago a usted. ¡Pase un bello día!