Bebe arcoiris1 - 'Este es mi bebé arcoíris'Cada mamá lo define a su manera. “Es ver la luz después de tanta oscuridad”. “Es un chorro de alegría”. “Es quien llena de color nuestras vidas”. “Es una nueva esperanza”.

Eso es para ella el bebé que llegó a la familia luego de una pérdida, sea en un embarazo avanzado o de pocas semanas, o de aquel que nació y se fue antes de tiempo. De ahí su nombre de bebé arcoíris.

Existe el tabú de no hablar o preguntar cuando ocurre una pérdida como esta, pero muchas mamás que han pasado por esto coinciden en que lo más doloroso es que se intente ignorar lo que sucedió. El bebé arcoíris no reemplaza a aquel que se fue.

Estas historias tienen un triste comienzo, pero fueron los mismos protagonistas los que se encargaron de darle felicidad.

Carlos Fernando

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Un embarazo completamente normal había tenido Cristina De la Guardia de Berguido. Había quedado embarazada a los 35 años. Fue una sorpresa. Era su tercer hijo. Al sexto mes de embarazo, el doctor le comentó que su bebé tenía una vuelta de cordón umbilical en el cuello, una situación normal, relata ella, pues dice que hay muchos niños que nacen así. Era la única preocupación que tenía en el embarazo.

En el próximo ultrasonido, a los siete meses, el doctor le comentó que el bebé tenía dos vueltas de cordón. Su fecha de parto era el 27 de noviembre, día de la Virgen de la Medalla Milagrosa. En octubre, su esposo había viajado a Francia y ella le pidió que fuera a la iglesia de la Medalla Milagrosa y pidiera por el bebé.

A la semana 37, en una cita médica, el bebé ya no tenía vuelta del cordón. Un milagro, pensaron. A la cita siguiente, con 38 semanas, ya no latía su corazón.

“El shock que una mamá vive es algo que no te lo puedo describir. El que no ha pasado por esto no lo entiende. Uno entra en una profunda oscuridad, de ahí es donde se define el bebé arcoíris”, cuenta Cristina, quien es decoradora de eventos. Ricardo Alfredo murió el 13 de noviembre de 2008. “Mi cuerpo pasó el duelo como lo tenía que pasar. Las madres que están en duelo, tú las ves que no ha pasado nada por ellas, pero llevan un dolor muy profundo, y hay fechas muy puntuales durante el año que eso te detona”.

Cuatro años más tarde volvió a quedar embarazada, a pocos meses de cumplir 40 años. No pudo evitar sentir la preocupación por lo que le había pasado en el embarazo anterior. El 15 de octubre de 2012, por cesárea programada, nació Carlos Fernando, su “rainbow baby”.

“Pudimos pasar la página, volví a ser feliz. No es que era una persona infeliz, pero tenía una tristeza muy profunda en mi corazón”. Cristina describe a su hijo como un niño “muy especial y muy cariñoso”. Nació cuando su hija mayor tenía 14 años y la segunda 11, así que por muchos años fue el bebé de la familia.

“Creció rodeado de adultos amándolo y queriéndolo”. Carlos Fernando tiene ahora seis años.  “Él de verdad que es un niño que trajo la luz y la alegría a la casa”, expresa Cristina, que forma parte de Huellas de Ángel, un grupo de mujeres en Panamá que como ella tuvieron una pérdida.

 

María Gabriela

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Marigaby, como le llaman de cariño, nació un mes y medio antes de lo esperado. Su llegada estaba prevista el 30 de enero y nació un 15 de diciembre, por lo que pasó la Navidad en el hospital, superando las complicaciones propias de una bebé prematura. “Nuestra hija literalmente iluminó nuestras vidas en ese momento de tantas sombras”, recuerda Gabriela Pinzón, al referirse a su bebé arcoíris María Gabriela Estrada Pinzón, Marigaby.

La pequeña ya tiene dos años y cuatro meses y llegó a esta familia después de dos pérdidas.

En 2015, Gabriela y su esposo habían quedado embarazados. “Fue tan grande la emoción que duró lo mismo que empezó; a las seis semanas, en una cita, descubrimos que ya no había nada. Las hormonas propias del embarazo empezaron a bajar y el futuro embrión no seguiría su curso. Allí nació nuestra primera estrella en el cielo”, rememora mamá, quien es médico de profesión.

Tres meses después, entre citas médicas, exámenes de sangre y medicamentos (para organizar las hormonas), quedaron nuevamente embarazados.

“Todo marchaba fenomenal, pude ver el saquito en el ultrasonido y el latido de su corazón. Ese sonido fue mágico. Ese momento nunca se borrará de mi corazón. Fue la última vez que lo vimos y escuchamos”. En la siguiente cita, el corazón había dejado de latir. Tenía 10 semanas aproximadamente.

Gabriela se sometió a otras pruebas y su “angelito” fue enviado a los Estados Unidos para determinar la causa de su muerte. Se le hizo un estudio llamado Poc (Product of conception, en inglés, un test que analiza los 24 cromosomas). Fue diagnosticado con trisomía 9. Era una niña.

Gabriela volvió a salir embarazada tres meses después, esta vez de Marigaby. Considera que sus dos bebés “estrellas” le acompañaron a resistir los 15 días que su bebé arcoíris estuvo hospitalizada después de su nacimiento. “Ella ilumina y llena de color nuestras vidas”, describe Gabriela de su niña Marigaby.

 

Allays Cataleya

YaslinyAllys - 'Este es mi bebé arcoíris'

Al otro lado del teléfono, Yaslin Montenegro, desde Chiriquí, contó su historia. Tenía muy cerca a Allays Cataleya Miranda Montenegro, su bebé arcoíris, quien nació en enero de este año.

En 2015, Yaslin salió embarazada por primera vez, pero perdió al bebé a poco de cumplir los tres meses. En 2017 tuvo un segundo embarazo. Cuando tenía seis meses, llegó al hospital por unos leves cólicos. Eran contracciones y había dilatado. Su bebé nació prematuro, no tenía los pulmones desarrollados y murió. La iban a llamar Cataleya, la pudo ver y tener en sus brazos. “Fue una difícil prueba, pensaba que si lo volvería a intentar iba a ser un dolor muy grande para mí, para mi pareja y para la familia”.

10 meses después volvió a intentar y en mayo de 2018 quedó embarazada. Tomó todos los cuidados necesarios. La bebé se adelantó a los ocho meses, pero afortunadamente nació sana. “En las 48 horas que tuve en la sala de parto, rezaba a Dios con mucha fe que me diera la oportunidad”. Yaslin, quien es relacionista pública y trabaja como oficial de crédito, leyó y se instruyó mucho sobre el parto. “Leía que el parto depende mucho de la respiración de uno y que se debe mantener la calma”.

Allays Cataleya cumplirá este sábado 18 de mayo cuatro meses y recibe lactancia materna exclusiva. “Para mí es una nueva esperanza, reforzar la fe en Dios, cuando Él quiere algo para uno lo coloca en el momento preciso”.

Isabella

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En su perfil de Instagram, Yasmín López tiene dos nombres de niña junto a dos estrellas, y otro más con un arcoíris. Bebés estrella se les llama a aquellos que mueren en gestación o al nacer.

Yasmín tuvo un embarazo gemelar. Sus niñas tenían el síndrome de Dandy Walker, “algo que no era compatible con la vida”, explica. Las niñas no desarrollaron cerebelo. Las gemelas Amaia y Alessia nacieron a las 27 semanas a través de una cesárea y sobrevivieron solo siete horas.

Después de tres años, sin planificarlo, ella y su esposo quedaron embarazados de nuevo.  Confiesa que sintió miedo y se volvió muy precavida. Renunció a su trabajo y se dedicó de lleno a disfrutar su dulce espera.

A las 23 semanas de embarazo a la bebé le diagnosticaron hidrocefalia. Buscó otras opiniones y se hizo varios exámenes. Confirmó el diagnóstico. Como pudo, Yasmín trató de que su miedo o preocupación no perjudicaran más a la niña que tenía en su vientre.

Le programaron una cesárea a las 33 semanas. Sin darse cuenta, la fecha era el 1 de agosto; su cumpleaños. Ese día nació Isabella.

A los cinco días la operaron y estuvo 21 días hospitalizada. Le dieron de alta y la tuvo cinco días en casa. “Fue perfecto, fue la felicidad, nos regaló la oportunidad de tenerla con nosotros aquí”.

En casa, Isabella comenzó a tener crisis de apnea. Tuvieron que llevarla a otro hospital donde permaneció 25 días más hopitalizada. Murió el 24 de septiembre en brazos de mamá. “A pesar de que había tenido una experiencia con las gemelas, que era muy triste, y se pronosticaba otra muy triste, no podía dejar que el dolor contaminara el amor a mis hijas”.

Aunque Yasmín sabía lo complicada que era la situación de Isabella, se dedicó esos casi dos meses a disfrutarla y vivir día tras día. “Y eso es lo que hace un bebé arcoíris, independientemente de lo oscuro, de la tormenta que viviste, de lo que te pasó: darte luz y darte alegría”.

Como Isabella murió tres meses antes de diciembre, en su casa, Yasmín, publicista de profesión y que vive en Ecuador, creó un arbolito con los nombres de sus tres niñas. “Mi hija es ahora una estrellita y yo quería que todos los árboles de Navidad de la familia tuvieran esa estrellita”. Imprimió fotos de Isabella, las colocó en un portarretrato y las repartió entre la familia. Era una manera de hacerle homenaje y mantenerla presente.