8a60a50cd01b6d248e332b7d57d0b423 - Alberto ‘Tito’ Rodríguez, un papá de motores y 'chop'

Alberto Rodríguez Santini, de 38 años, es fanático de las motos y los autos. Desde pequeño le gustaba el dibujo, una pasión que fusionó con los motores y dio como resultado Panama Chop, una empresa dedicada a la reconstrucción de estos vehículos.

Alberto, mejor conocido como Tito, nos recibió en su oficina, decorada con elementos de sus aficiones, como cascos de moto, patinetas, afiches y una mesa de billar. Nos habló de sus dos grandes tesoros: sus hijos Alberto, de 10, y Tomás, de 9 años de edad. A ambos procura inculcarles buenos hábitos. Nos mostró sus fotos con orgullo.

También conocimos a Nieve, su amiga inseparable, una bull terrier  de tres años de edad, que lo acompaña a todos lados.

Desde joven ha surfeado y montado patineta. Es un apasionado de todos los deportes, sobre todo del fútbol americano, el cual jugó por más de 10 años y es cinturón chocolate en karate y ahora practica jiu-jitsu.

Panama Chop

El negocio de Rodríguez comenzó en 1997, cuando estudiaba el último año del colegio, pero lo hacía como hobby. Le brindaba consejos a sus amigos de cómo arreglar la fachada de sus autos.

A los dos años su papá registró la marca y le dijo:  “vamos a trabajar de eso”. Rodríguez confiesa que al principio todavía lo veía como un pasatiempo. Estaba en la universidad, pero arreglaba los carros de sus amigos.

No soy mecánico”, aclara. “Soy diseñador gráfico, siempre me ha gustado mucho dibujar y hacer collages. En ese tiempo no había tantos programas en las computadoras, así que era corta aquí, pongo allá… ¿te gusta? ¿Vamos a hacerlo?”, relata.

Rodríguez manifiesta que el concepto Panama Chop, viene de la palabra en inglés chop, que en español significa cortar. “En Panamá muy pocas personas se atreven a cortar las motos y los carros, que es lo que me gusta a mí, y una vez que lo haces te conviertes en un chopper”.

Pasión por las motos y el ‘crossfit’

Tito creció en el mundo del motociclismo. Su padre y su abuelo montaban motos desde que eran pequeños, y toda su vida las usaron como medio de transporte y hobby. La primera moto que montó fue la de su padre y se unió a su grupo de amigos motociclistas.

Ahora es coleccionista. “No solo me gusta tocarlas, sino todo lo que tiene que ver con el lifestyle  del motociclismo”. De esta forma aprendió lo concerniente a la pintura, la mecánica y el diseño. “Lo vivo… Hay otros negocios, pero ese es el que más me gusta”.

Otra de las predilecciones de Rodríguez es por el fitness, pues descubrió en el crossfit otra pasión. “Abrí un gimnasio especializado en crossfit, soy adicto y apasionado. Hasta mis hijos viven eso”. Ha participado en competencias en Panamá, y aunque no ha clasificado para competir afuera del país, ha viajado como espectador.  “Lo he disfrutado mucho”, manifiesta.

Sin embargo, no se dará por vencido y se propuso como meta participar en la categoría veteranos de crossfit. “Más que el deporte, lo que más me gusta es la parte del entrenamiento y ayudar a las personas todos los días”.

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Su familia

Rodríguez confiesa que ha tratado de enseñarles a sus dos hijos todos los deportes que le gustan y su entusiasmo por las motos, el surf, patinetas y el fútbol americano.

Sin embargo, quiere dejarlos que encuentren sus propias pasiones solos. “Tengo mis favoritos, pero jamás los obligaría a nada. No hay nada más bonito que ver a tus hijos disfrutar de algo que uno lleva en la sangre”.

Mi relación con mis hijos es mágica”, afirma. “Desde que nos vemos es como si nos fuéramos a una aventura. Practicamos surf, motocross, crossfit y muchas otras cosas”. De hecho, sus hijos prefieren montarse en el pick-up Chevrolet C10 de 1967, que en su carro moderno.

Recientemente descubrió que a Tomás le encantan los autos clásicos, “que es mi más grande pasión”. Rodríguez le aconseja a los padres darle las herramientas a sus hijos para que encuentren lo que los haga felices y “luego darles todo el apoyo y tiempo para ayudarlos a ser lo mejor que pueden ser”.

Otro detalle que compartió es que, a pesar de todos los compromisos y negocios a los que se dedica, siempre saca el tiempo necesario para estar con sus retoños, aunque no sea fácil. “No hay excusas; el que quiere siempre puede sacar tiempo para sus hijos”.