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Estos cinco amigos solían encontrarse para patinar, pero en sus salidas se topaban con gente que también lo intentaba y no le  salía nada bien.

“Vimos la oportunidad de enseñarle a la gente, aunque no somos profesionales, sabemos lo que hacemos”, dice Rubén Navarro.

Es así que deciden crear un grupo para reunir a personas que les guste patinar y que quieran aprender o mejorar su técnica.

A principios de este año, debutó en Instagram Rollerbladers Panamá (@rollerbladerspanama), que cuenta con 10 mil seguidores.

En la primera clase tuvimos a cuatro personas, recuerda Hernando Armella, luego eran ocho y ahora logran reunir hasta 100 personas por clase, en los estacionamientos del estadio Maracaná, en la cinta costera.

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La clase
Se reúnen los martes y jueves y los domingos se suman a la cliclovía.

Los martes son las clases fitness, donde se hace una rutina cardiovascular, que incluye squads, abdominales y demás, todo sobre cuatro ruedas en línea.

La sesión de los jueves es más técnica y se practican métodos para frenar y cambiar de dirección. Asimismo, se enseña a los novatos a sentirse cómodos con los patines y mantener el equilibrio. “A mucha gente la ponen a patinar sin saber, se caen dos veces y se rinden. Aquí tratamos de acompañarlos en el proceso”, comenta Navarro.

Lo fundamental para la clase es llevar patines y para protección se recomiendan coderas, rodilleras y muñequeras. El casco solo lo sugieren para cuando se va en la ciclovía, debido a la concurrencia de bicicletas.

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Beneficios
Josué Jiménez explica que aunque el objetivo del grupo es pasar un rato agradable y de recreación, al patinar se obtienen ciertos beneficios como el fortalecimiento de piernas y glúteos.

Además, es una actividad que tiene un menor impacto en las articulaciones.

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Experiencias
Vanessa Vargas patinaba desde pequeña, pero no sabía frenar muy bien ni muchas técnicas. “Con los chicos he avanzado mucho. Ellos ven las fallas y me ayudan a mejorar”, añade.

Vanessa ya tiene cinco meses en el grupo y por ser de las más avanzadas  asiste a los muchachos en las lecciones para principiantes.

Por otro lado está Anais Bazán. Ese día era su primera clase de patinaje. “Estoy loca”, dice agotada por los primeros entrenamientos sobre un solo patín para irse familiarizando.

Cuenta que desde niña quiso unos patines en línea, pero sus padres le regalaron los clásicos (dos ruedas adelante y dos atrás). Los detestaba, así que ahora que tengo mi plata, me compré mis patines. Pero esto no es fácil”, cuenta Anais recuperando el aliento y sin rendirse.