209112cea76afc877fce2265cc452507 - Ataques de comparación

Mirar lo que hacen las personas a nuestro alrededor es normal, y más si lo que hacen se parece a lo que hacemos o aspiramos.

¿Cómo saber cuando pasamos de la curiosidad y apreciación a tener  ataques de comparación? Voy a contarte la historia de Verónica. Ella es una artista innata y además formada y laboriosa, por lo que su trabajo es sólido y propio de ella.

En la era de la sobreexposición, y a razón de estar al tanto de lo que ocurre en su campo, comenzó a seguir en cuentas de Instagram y Facebook a diferentes profesionales afines.

Antes de darse cuenta se encontraba constantemente pendiente de cada publicación de estas personas y comenzó a dudar de su trabajo, su profesionalismo y su autenticidad.

Empezó a dudar de quién era y  si estaba haciendo lo suficiente o lo que le tocaba. Por ende, empezó a perder su norte y a enfrascarse en proyectos y caminos para mantenerse en lo que consideraba a nivel, aunque no sintiera que fuera lo más alineado con ella.

De más está decir que el agobio empezó a invadir el disfrute por lo que hacía, y eran más las veces que se encontraba forzándose que fluyendo. Y es que ahí está la diferencia entre el  apreciar lo que hacen otros y tener  ataques de comparación.


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En la comparación está presente la duda de nosotros, la angustia y la paralización. La comparación insana se sufre, se siente como un apretón en la boca del estómago, contrae nuestra energía  o nos inmoviliza, o nos pone a tomar acción frenética que no está alineada con nosotros.

Este tipo de acción es aquella en que te encuentras reaccionando en espiral a lo que realizan los otros, y no actuando centrada y conectada contigo.

Esos son los momentos en que debemos recordar que para brillar en lo que hacemos debemos, ante todo, remar nuestra propia canoa.

¿Te has fijado en las competencias de cayucos y remos? Una sola persona se dedica a mirar  alrededor mientras  las demás están concentradas en remar  el bote.

Si todos en el bote estuvieran pendientes de a dónde van las otras embarcaciones se desenfocarían, perderían dirección, velocidad y ritmo. Así mismo, tú deberías tener solo una ínfima parte de tu atención en lo que hacen a tu alrededor y enfocarte con todas tus energías en dar lo mejor de ti como mejor sabes hacerlo.

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Es muy probable que a grandes rasgos varias o muchas personas hagan lo mismo que tú haces, pero tu mayor fortaleza será siempre la manera única y auténtica que tengas al hacerlo, así que no te desvíes. No te enfoques en reaccionar a lo que otros hacen.

¡Rema tu propia canoa! Y eso va a requerir a veces que tengas la fuerza de voluntad de no exponerte a las fuentes que activan tus ataques de comparación. Mientras cambias tu mentalidad de modo que internamente no te afecte, cambia tu alrededor mientras tomas la fortaleza.

No te sobre expongas a situaciones en las que compararte no te sirve de nada y más bien te angustia. Tú sabes cuáles son estos disparadores; evítalos mientras te afianzas. ¿Y qué hacer para darle la vuelta a la comparación de modo que en vez de paralizarte te empodere?

Llega el momento en que te encuentras de frente o inmersa en una situación en la que puedes sentir que empieza a darte un ataque de comparación, comienzas a mirar con intensidad lo que ves y a cuestionarte.   Sientes las ganas de paralizarte o de correr a hacer algo que, esencialmente, sea comparable y consideres acorde a lo que ves.


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Aquí te invito que le des una vuelta a la tortilla a la situación, cuestionándola de una nueva manera. Esto qué te provoca:  ¿Te inspira a experimentar una  temática? ¿A experimentar algo nuevo? ¿A instruirte más en algún área? ¿A ponerle más aventura a tu vida? ¿Más compromiso o enfoque?

Fíjate que cuando lo ves desde la perspectiva de la inspiración, el sentimiento y la emoción son totalmente distintos.

La inspiración te invita a crecer desde un ángulo  diferente. Un ángulo empoderador donde eres la creadora de tu vida y tus experiencias, y tomas o dejas todo aquello que no está alienado contigo.

Cuando te compares, que sea para inspirarte a ser mejor en lo que haces según tu estilo y tu camino, que sea un impulso mientras remas con ganas tu propia canoa.