e127be80d4e8dd9105c67fd8195dce8e - A Rusia 2018, ¿no importa con quién?

A principios de marzo, el video (www.youtube.com/watch?v=OkJk9rxF8yw) donde aparece Neymar cargando en brazos a un niño, que entró a la cancha del Soccer City en Sudáfrica, se ganó 30 mil visitas en YouTube. Neymar le regaló un recuerdo inolvidable al chiquillo, quien seguramente sueña con convertirse en jugador internacional, anotar más goles que Ronaldo y levantar la Copa FIFA para su Sudáfrica; lo único que hizo el brasileño de 22 años fue evitar que los agentes de seguridad se llevaran al niño sin que recibiera un saludo por parte de la selección pentacampeona.

Uno de los comentaristas de fútbol más estudiados que tiene este país me dijo que no le gustaba José Mourinho como director técnico del Real Madrid, porque sus constantes pleitos y groserías dentro de la cancha eran un mal ejemplo para sus hijos, quienes por supuesto son fanáticos del equipo merengue. (Esta apreciación general solo es válida para el Mourinho profesional, no para el hombre de familia).

Si tanto los jugadores como el técnico son ídolos para niñas y niños, para jóvenes y adultos, ¿por qué elegir a Hernán Darío Gómez Jaramillo como director técnico de la selección panameña? Pasamos de tener a dos caballeros a un agresor. ¡Que ha llegado cuatro veces al Mundial! Pues ese palmarés a la Federación Colombiana de Fútbol no le importó cuando protagonizó un hecho violento.

Para 2011, Bolillo era el mandamás de la selección colombiana; Brasil 2014 estaba en su destino inmediato, hasta que en una de sus visitas al bar El Bembé el rumbero golpeó a su acompañante. El diario El Espectador reprodujo que tanto la mujer como el exfutbolista estaban ebrios, ella lo insultó y él le pegó. Tan solo tres días tardó en renunciar como director técnico de su país, a la vez que la Federación Colombiana de Fútbol reiteró mediante comunicado de prensa que lamentaba y rechazaba “cualquier hecho de violencia ejercida por funcionarios, jugadores, o entrenadores”. La acción correcta adoptada por la federación colombiana deja muy mal parados a Pedro Chaluja y Ramón Cardoze, presidente y vicepresidente de la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut).

El Estado panameño (que somos todos) se muestra incongruente firmando y adoptando marcos jurídicos internacionales (Belem do Para y Cedaw), aprobando la Ley 82 del 24 de octubre de 2013 que adopta medidas de prevención contra la violencia en las mujeres y tipifica el feminicidio; mientras una organización privada con tanta relevancia nacional nombra a un agresor como líder del fútbol nacional, olvidándose de los artículos 3 y 4 de su estatuto legal, y de que cada vez que juega Panamá este deporte es idolatrado por niñas, niños y jóvenes (personas en proceso de formación) vestidos con alguna prenda roja y coreando “somos la Marea Roja”.

¿Se vale todo con tal de llegar a Rusia 2018? ¿Es esta la postura de la Fepafut y de los medios de comunicación locales, para los que este deporte es un negocio lucrativo?

¡Qué contradictorio es el mundo! Brasil 2014 tiene seis embajadores (cinco hombres y una mujer), para que sean inspiración, porque “el objetivo final es que la Copa Mundial alimente el sueño de miles de niños y jóvenes, que los anime a practicar deporte y que convierta el fútbol en una herramienta para el desarrollo, respetando siempre las reglas del juego limpio”, según la FIFA en su página web.

Ese será el ideal utópico, pues aquí no importa el modelo; la persona que puede ser inspiración tanto para los jugadores como para las generaciones que crecen, está desvalorada.

Como feminista (que no es más que creer en la igualdad de derechos de hombres y mujeres), considero que la decisión de la Fepafut en contratar a Gómez promueve la tolerancia a la violencia contra la mujer.

En las declaraciones que dio por escrito Hernán Gómez en agosto de 2011, y que se recogen en los medios colombianos, el hombre se disculpó con la sociedad, con su mamá, con las mujeres de su país, nunca con la agredida. ¿Extraño, no?