Entre Nos

Un pedacito de Panamá en San Diego

 texto. Ileana Pérez Burgos

Marzo 14, 2014
Panameños residentes en California trabajan para lograr la construcción de un museo-casa de Panamá dentro del parque urbano con mayor cantidad de museos de Estados Unidos.

 

Espacio de House of Pacific Relations, donde se despliegan las casas internacionales de 21 países en el parque Balboa de San Diego.  Panamá espera tener aquí la suya para 2015.  Foto: Gina Engler

El tranvía del parque Balboa pasa detrás de las palmeras, transportando a los visitantes de un museo a otro; en la esquina, un letrero marca el camino hacia San Diego Zoo, la sociedad de zoológicos con membresía más grande del mundo. Dos panameños, Walter Amedee y Carlos Morgan, señalan el espacio entre las palmeras y conversan; allí esperan edificar The House of Panama, un museo-casa sobre Panamá dentro del área de exhibición internacional denominado House of Pacific Relations International Cottages, una de las atracciones del parque de la ciudad de San Diego, California.

Balboa Park es el parque urbano con más museos en Estados Unidos (más que el National Mall de Washington DC), con una extensión de más de 485 hectáreas (más grande que Central Park de Nueva York), contiene 17 museos, 9 atracciones, jardines, además de albergar a organizaciones culturales (de música, teatro, danza, fotografía), y deportivas. Fue declarado en 2003 uno de los mejores parques del mundo por el Proyecto para Espacios Públicos.

Su nombre, Balboa, marca su vínculo con Panamá, pues aunque alejado del istmo y poco conocido por los panameños, la vida en este parque se encendió hace casi 100 años con una exhibición que celebraba el Canal de Panamá y la importancia de Panamá como puerto en el Pacífico.

En 2015, el parque Balboa celebrará su centenario y la ONG House of Panamá, formada por panameños residentes en el área de San Diego, espera celebrarlo con la inauguración de la casa de Panamá.

Visitantes contemplan la vitrina de Panamá (última a la derecha) en el salón de las naciones.

Cien años después. El parque existe desde 1868, pero en sus primeros 20 años fue un espacio de poco desarrollo. Cambió de nombre e inició su proceso de remozamiento para 1915, cuando se decidió efectuar allí la exposición Panamá-California, con exhibiciones sobre el recién terminado (en 1914) Canal de Panamá. En aquel momento, tanto autoridades como ciudadanos de San Diego propusieron nuevos nombres para este espacio, y finalmente se decidieron por Balboa, “escogido en honor del español Vasco Núñez de Balboa, el primer europeo en avistar el Océano Pacífico durante su exploración de Panamá”, señala su sitio web www.balboapark.org.

Walter Amedee, presidente de la ONG House of Panama, cuenta que entonces solo residían unas 40 mil personas en San Diego, pero la exhibición tuvo tal éxito que atrajo a casi 4 millones de personas al parque en 1915. Comenta que la ciudad espera lograr esa misma cantidad de visitantes con la exhibición que celebrará los 100 años del parque  en 2015.

Desde 1935 se estableció en el parque la exhibición de casitas internacionales bajo la Casa de Relaciones del Pacífico. Hoy esta organización recoge 33 países, 21 de los cuales tienen una casa que al abrir sus puertas muestra un pedazo de su país.

Panamá participa en este organismo desde agosto de 1989, cuando House of Panama (www.houseofpanama.org) fue establecida por la panameña Dorotea Lindsay. Pero Panamá no tiene casa. Su presencia se limita a una vitrina con la bandera del país en el salón Hall of Nations, y a sus presentaciones en los jardines tres veces al año.

“En los últimos 10 años hemos tratado de enfocarnos en construir la Casa de Panamá”, explica Amedee.

“Nos gustaría tenerla lista para mediados de 2015”, explica Carlos Morgan, colonense que reside en San Diego desde 1980 y es miembro activo del comité de recaudación de fondos.

Morgan detalla que el comité de celebración del centenario del parque Balboa dedicará la exhibición del próximo año nuevamente a Panamá, e incluso, algunos de sus miembros viajaron al istmo para reunirse con personal de la Autoridad de Turismo de Panamá y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), para coordinar actividades en conjunto.

Walter Amedee (Izq.) y Carlos Morgan, de la ONG House of Panama, son parte del comité que recauda fondos para la construcción de la casa-museo de Panamá. Foto: Gina Engler

Por ello, la ONG de panameños considera que la exhibición de 2015 sería el momento oportuno para inaugurar la casa panameña. Los trámites para lograr el permiso de construcción  ya están en proceso, y esperan que se apruebe  para agosto de este año.

El parque les ha indicado cuál será el terreno donde se levantarán cinco dúplex para albergar las nuevas casas, y son 10 países los que están solicitando construir su museo. House of Panamá debe cubrir los costos de la construcción.  “Lo único que pueden hacer es darnos las guías, los permisos y el terreno, y que cuando empiece la construcción se haga de una forma ética y que no nos cobren demasiado por la construcción”, explica Morgan sobre el aporte de la ciudad de San Diego y el parque al proyecto.

Amedee detalla que la meta a corto plazo es recaudar 160 mil dólares para junio de este año, que es lo que se requiere para iniciar la construcción. Estiman que el costo total  del proyecto está por encima de los 300 mil dólares.

Los planos ya están listos, la ONG panameña también cubrió los gastos de los estudios preliminares del terreno, faltan las fondos, para lo cual desarrollan actividades como galas, la más reciente fue Carnival Night el 1 de marzo en el WorldBeat Cultural Center, del parque Balboa; y también han visitado a representantes de empresas e instituciones del Gobierno panameño para obtener donaciones y apoyo.

“De 10 a 14 millones de personas visitan el parque cada año. Es una tremenda promoción que le podemos dar a Panamá, no puede fallar”, insiste Amedee.

Arya Zeighamnia (izq.), de la Casa de Irán, comparte con los  panameños sus experiencias sobre el diseño y administración de una casa internacional dentro del parque Balboa.  Foto: Gina Engler

Panamá en el parque. Aun cuando Panamá no tenga un hogar de paredes sólidas dentro del parque, los miembros de House of Panama se aseguran de que se sienta la presencia del país.

En mayo, durante la feria de comida étnica, ponen a la venta platillos panameños, desde raspao hasta arroz con coco y pescado.

“Esto se llena. Hay una buena cantidad de residentes que todos los domingos vienen al parque para ver qué casa tiene su exhibición ese día”, cuenta Morgan sobre los más de mil visitantes que recibe el área de las casas internacionales cada domingo.

Un domingo de agosto, como parte del Lawn Program del parque, Panamá se toma el área de césped entre las casas internacionales, y el grupo folclórico Sonares de mi Tierra, formado por panameños residentes en San Diego, baila sobre la tarima. Ese día cocinan para los visitantes, exhiben artesanías y proyectan videos del país.

La Navidad se enciende en el parque con December Nights, el primer fin de semana de diciembre. Una fiesta que ocurre dos días, viernes y sábado. Esos días Panamá ofrece comidas y también ron y seco panameño en el Beer Garden del evento,  además de exhibición y bailes.

“Más de 300 mil personas vienen durante esos dos días”, dice Morgan.

House of Panama también realiza proyectos para la comunidad panameña en San Diego. Cada año se escoge una reina y dos princesas para participar del Queen Program de la Casa de Relaciones  del Pacífico, que capacita a chicas de 14 a 18 años en liderazgo, para que lleven su cultura a las nuevas generaciones. La ONG también ofrece becas a jóvenes  de origen panameño que terminan la secundaria en San Diego, para que continúen su educación universitaria.

De lograr la construcción de la casa, la presencia de Panamá sería constante y de mayor impacto en el parque Balboa, pues la casa debe abrir obligatoriamente cada domingo del año, y para 2015 se planea que  también abra los sábados. Durante la semana, también pueden realizar actividades sobre el país, como conferencias, charlas, clases de baile y de español. Las casas son atendidas por voluntarios de la ONG de cada país, que como anfitriones ofrecen a los visitantes un recorrido por la cultura del país a través de los rincones de la casa.