Entre Nos

Luz Marie Bonadies, de comunicadora a directora del MAC

texto. Melissa  Pinel Z.     fotos. Oliver Meixner

Junio 23, 2017
La nueva directora ejecutiva del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) cree en el poder de los museos como espacios de reunión.

Luz Marie Bonadies Lecaro es periodista y comunicadora social. Ha sido editora de revistas como Blank Magazine,  Mujer y  Siete, entre otras, y colaboró con más de una decena de publicaciones. En los últimos años enfocó su carrera en gestión cultural, marketing y copywriting.

¿Qué rol ha jugado la cultura en tu formación personal y profesional?

Ha sido todo. Crecí en un hogar formado por una psicóloga y un filósofo: nunca faltaron los libros y la música para reflexionar. Luego descubrí el cine, la pintura y el rock and roll; una cosa llevó a la otra y terminé estudiando periodismo en Santiago de Chile, donde me sentía como una esponja, lista para absorber todo lo que estaba pasando en términos culturales. La cultura, en todas sus manifestaciones, es una herramienta de transformación social. Nunca olvidaré el día que mi papá me dijo: “hija, lo único que te voy a heredar será tu educación; aprovéchala”. Esas palabras quedaron grabadas en mi mente y en mi corazón, y he dedicado mi carrera a tratar de mejorar la calidad de vida de mis compatriotas a través del acceso a la cultura: desde mis columnas editoriales hasta mi fugaz paso por el Instituto Nacional de Cultura, y ahora desde el  museo.

¿Qué ha sido lo más sorprendente, o inesperado, de tomar las riendas de un museo?

Lo más sorprendente ha sido dimensionar el alcance que tiene el espacio del museo en un país como Panamá, donde el tema de la identidad y la discusión  sobre quiénes somos todavía está pendiente. Y es que el rol del museo no solo se limita a facilitar el autoconocimiento nacional a través de la historia del arte panameño, por ejemplo, sino que es parte de la comunidad y debe darle una voz al que tenga algo que aportar  a la conversación;  es la única manera de construir ciudadanía de forma responsable.

Algo inesperado fue la respuesta que varios artistas y curadores dieron cuando les preguntamos qué pensaban del museo. “Hay una barrera histórica entre el pueblo y el museo”, coincidieron. ¡Me quedé helada! Después descubrimos que se trata de una barrera física que es la cerca que históricamente separaba la antigua Zona del Canal del “lado panameño”, y que se quedó en el imaginario de la generación de quienes hoy tienen más de 35 años. Por eso estamos concentrados en derribar esas barreras físicas y -sobre todo- las mentales. El museo es para todos y todos son bienvenidos.

En los últimos meses, especialmente en mayo, el museo ha sido anfitrión de una serie de eventos y conferencias gratis. ¿El público puede esperar que esto continúe?

Sí, por supuesto. Queremos ver caras felices en el museo disfrutando de nuestras exposiciones y de las actividades educativas, muestras de cine, conciertos, fiestas, gastronomía,  talleres… Todos encontrarán algo para hacer en el MAC Panamá.

Para la segunda mitad del año tenemos una programación de lujo, que se inicia en julio con una exhibición que estamos haciendo en conjunto con la Alcaldía sobre la creación del universo y los astros. Al ser interactiva, le permitirá a toda la familia descubrir y aprender junta. En septiembre tenemos el circuito de fotografía Fotoseptiembre, y cerramos el año con LARA (Latin American Roaming Art), un proyecto de arte contemporáneo  regional que escogió a Panamá como sede para este año.

Recientemente se hizo un relevo generacional en la junta directiva del MAC. ¿Por qué era necesario?

En la década de 1970, un grupo de artistas y amigos del arte fundaron el Instituto Panameño de Arte. En 1983 pasó a ser el Museo de Arte Contemporáneo. En ese momento no había galerías como hoy, y el MAC fungió un papel fundamental en el desarrollo de las artes panameñas, abriéndo las puertas a muchos artistas nacionales e internacionales, una labor maravillosa y  con  las limitaciones propias de cualquier fundación sin fines de lucro.

Veinte años después, el mundo y Panamá han cambiado, las organizaciones que apoyan al arte han cambiado y los artistas también. Nuevas plataformas, nuevas formas de autogestión y nuevos soportes tecnológicos han hecho necesario el replanteamiento de muchos museos en el mundo, entre ellos el MAC. Es por esta razón que las fundadoras del museo decidieron pasar la batuta a una nueva generación de directores con la misma pasión, entusiasmo y deber cívico con el que ellas lo levantaron. Esto ha significado un replanteamiento más profundo a nivel ejecutivo, administrativo y de curaduría,  con miras a lograr un cambio con real impacto en la sociedad.

¿Cuáles son los retos más grandes que tiene el país, y el MAC, camino a ser la Capital Iberoamericana de la Cultura en 2019?

El primer reto que enfrentamos como país es un tema de enfoque. En 2019 no solo viene el papa con la Jornada Mundial de la Juventud, vendrán miles de personas esperando ver qué produce Panamá en términos culturales. Hay que incentivar la producción artística, educar al público -desde las escuelas y los barrios- para que consuman productos culturales de calidad y destinar recursos a la producción de las industrias creativas, que según el BID son el futuro de la economía latinoamericana. ¡Es urgente que la cultura y la educación sean prioridad para el Estado! Desde la Alcaldía se están haciendo grandes avances, pero esto debe suceder en el país y de manera sostenida.

En particular el MAC Panamá, desde su calidad de oenegé, tiene muchos retos, sobre todo presupuestarios y de infraestructura. Sin embargo, nuestro mayor reto para recibir el 2019 es entender nuestra misión y visión a largo plazo, por lo que decidimos tomar este año para construir un discurso contemporáneo que va desde nuestras exposiciones hasta  nuestra manera de gestionar.