Entre Nos

Los chicos necesitan a sus padres

texto. Lizzie Brostella/ Psicóloga clínica – Psicoterapeuta

Julio 14, 2017
Sí, a ustedes. Los jóvenes viven apresurados, en soledad, faltos de límites y sin rumbo.

Este fin de semana he recibido muchas llamadas de adolescentes asustados pidiéndome que vea, llame o hable con amigos de ellos que podrían estar en riesgo o en camino de tomar una decisión equivocada. Son chicos con temor de hablar con sus padres y contarles lo que les está pasando. ¿Qué estamos haciendo los adultos?

Si quiere un resumen ejecutivo de lo que les voy a decir, aquí les va: Los chicos necesitan a sus padres. Sí, a ustedes. No sigan buscando excusas en que el mundo está mal. Los padres no están haciendo lo que deben. Los chicos están asustados, algunos desamparados, y mucho.

¿Un mal de estos días?

El suicidio es un problema social que hay que abordar como se merece. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, las tasas de suicidio van en aumento a cualquier edad, pero llama la atención el número mayoritario de adolescentes enfrentando esta epidemia. Tanto así que en 2015 el suicidio fue la segunda causa de muerte (¡la segunda!) entre las personas de entre 15 y 29 años de edad en el mundo.

En su página, la OMS hace un estudio no extenso acerca de las razones por las cuales una persona puede recurrir a esto. Me enfoco en los adolescentes y adultos jóvenes.

El documento señala que están en peligro quienes están enfermos o con padecimientos emocionales. Sin embargo, no hay que mirar con lupa para leer la letra fina: también están en riesgo mayor quienes tienen consumo de alcohol, rupturas de relaciones, conflictos, abusos, pérdidas o aquellos que viven en sensación de aislamiento.

Alcohol

Nada más para que empecemos el ejercicio de pensar en voz alta: el alcohol. No debe haber consumo de alcohol antes de los 18 años. Punto. ¿Sabe usted lo que hace el alcohol que sus hijos están empezando a consumir desde los 12 o 13 años de edad? Bueno, búsquelo, porque hace daño y mucho.

Hay una afectación relevante en los estados de ánimo, ansiedad y depresión entre quienes inician a tempranas edades el consumo de alcohol. Hay que decir que al alcohol le siguen la marihuana y la cocaína.

En otro informe de la OMS, Salud para los Adolescentes del Mundo, se publicó que la depresión es la principal causa de enfermedad y discapacidad entre los chicos de entre 10 y 19 años, siendo el suicidio la tercera causa de muerte, solo antecedido por enfermedades como el sida y traumatismos por accidentes de tránsito.

Relaciones afectivas

La segunda causa que me gustaría pensar en voz alta es la ruptura de relaciones y aislamiento social. Porque deseo vincularla a la soledad en la que viven estos chicos. Contrario de lo que se imagina o piense, la soledad no empieza en los años de la adolescencia, ni tiene que ver con estar o no rodeado de gente. Tampoco tiene que ver con todo lo que usted deja a su hijo hacer o no.

Tiene que ver con estar y ser padre a la hora de poner límites que, al fin y al cabo, son la única protección que tienen ellos en sus cerebros inmaduros y en su emocionalidad incipiente.

El 8 de abril de este año, la publicación inglesa The Guardian publicó un artículo que describía la soledad en la que se encontraban los adolescentes gracias a las redes sociales. Increíblemente, entre más conectados están, más solos.

Pienso que hace falta el afecto que es tan necesitado y al que no se puede tener acceso de ninguna manera en las redes sociales. Ni hablar de las presiones que se imponen a los chicos en materia de todo (menos en lo que realmente deberían estar).

Al final, lamento si el tono de esta nota es alarmista. Lamento las generalizaciones. Pero necesito que empecemos a prestar atención a lo que estamos haciendo en la crianza de estas generaciones. Tenga en cuenta que no es cierto que nuestros padres lo hicieran tan mal: aquí estamos después de todo y sabemos resolvernos.

Usted tiene la autoridad. Usted puede prohibir el consumo de alcohol en sus hijos. Más daño les está haciendo dejándolos solos ante semejante peligro. ¿Los protegía de pequeños ante todo, cierto? Bueno, necesita seguir haciéndolo.

Hay que detenernos a pensar y a consensuar y a escuchar las voces de razón y experiencia que nos hablan. Esto es bien importante. Cualquiera puede sentarse a escribir consejos, pero si no ha tenido experiencias de vida y con la vida, eso es otra cosa, y en otra ocasión tocaré ese tema.

¿Qué hacer?

Aparte de empoderarse en la tarea de ser padres y aprender a decir que no, es importante que sepa cuándo debe buscar ayuda para su hijo, usted o su familia. La amenaza de suicidio nunca debe tomarse a la ligera ni se debe pensar que es algo que ser resolverá  sin la ayuda y atención adecuadas. A veces requiere de una intervención individual y familiar; búsquela.

La vida está muy cargada para sobrecargarla. No podemos hacer tanto. No vamos a alcanzar, y si entramos en la carrera, estaremos agotados pronto. A nosotros los padres, las redes nos dan la fantasía de que se puede todo. No es verdad. Por algún lado la cosa empieza a salir chueca. Usualmente en los hijos, en la familia.

Baje las exigencias. No todos los niños van a trabajar para la NASA en materia académica. Es cierto que hay que pedir lo más que se pueda dar, pero no a costa de vivir. Y vivir a veces es estar aburrido.

Deje que sus hijos se aburran. Restrinja el celular y las tabletas. Ponga horas. Ayude a sus hijos. Ellos no pueden hacerlo por sí mismos. No poseen aún la madurez para ser conscientes del daño que todo esto les hace. Usted es el padre, le corresponde a usted. Ponga límites.