Entre Nos

Hablemos de tus miedos al emprender

texto. Paola Schmitt  ‘Coach’ de vida

Agosto 11, 2017
Todos los miedos tienen la misma raíz: pensar que no somos suficientemente buenos y pensar que seremos rechazados.

Cuántas veces autosaboteamos nuestros proyectos e inventamos excusas de por qué no es el momento, nos falta algo, no se puede o todas esas historias que parecieran tan razonables y que podemos sustentar tan bien, pero en verdad, son solo para cubrir lo que nos pasa: tenemos miedo.

Nelson Mandela dijo: “No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo”. Por eso te traigo este escrito, para que no te gastes en querer vencerlos antes de avanzar, sino que los entiendas, para que los identifiques y así puedas seguir imparable, porque tendrás la mejor arma contra los miedos que inmovilizan: la información.

Hay distintos miedos que nos invaden y que nos frenan a la hora de emprender, pero todos  tienen la misma raíz: pensar que no somos suficientemente buenos y pensar que seremos  rechazados.

Estos dos miedos son universales, o sea, los tiene todo el mundo y son naturales. Realmente naturales. Estamos programados para sentirlos, porque son el sistema de alarma para la supervivencia que está encriptado en una pequeña glándula del cerebro que se llama la amígdala.

La amígdala pertenece a tu cerebro primitivo, el que nos viene desde la época de las cavernas. Yo tampoco sé por qué este no ha evolucionado a cerebro 2.0 o algo así, pero es lo que hay y mejor entenderlo.
En la época de las cavernas nos movíamos en tribus. La tribu se necesitaba para sobrevivir: cazar, cuidarse, protegerse, comer, reproducirse y demás. La única garantía de nuestra supervivencia era pertenecer a una tribu. Ser excluido de ella era un peligro mortal, que se daba la mano con los leones cavernarios.

Hoy en día, esa parte primitiva de nuestro cerebro se activa igual cuando sentimos que por nuestro emprendimiento vamos a ser juzgados y rechazados por los demás (la tribu).
De alguna manera se nos dispara el pensamiento de que es lo peor que nos puede pasar, ya que para esta parte del cerebro es automático hacer el siguiente enlace: “¿Qué? ¿Vas a hacer algo donde te expongas y te puedan rechazar? Porque recuerda: rechazo es igual a peligro de muerte. ¡Mejor no hagas nada!”. Y claro, así cualquiera se paraliza antes de lanzarse a algo nuevo o diferente.

 

No soy suficiente

Este es uno de los miedos más comunes en cualquier aspecto de tu vida, y al momento de emprender, también se le conoce como el síndrome del impostor. Es pensar y sentir que no vas a estar a la altura, que no estás preparada para presentarte como referente y que no te mereces ni tienes la suficiente capacidad para el lugar.
La verdad es que no tienes que ser perfecta, ni saberlo todo ni ser la más destacada para poder presentar algo útil a personas que están un paso más atrás que tú y que se nutrirían de lo que tú ya sabes.

Como te comenté, este es un miedo universal, así que le da a todo el mundo en todos los niveles y saldrá en muchas etapas de tu vida. Espero que saber esto te ayude a identificarlo y no entrar en angustia frente a él.

Todo el mundo empieza un día sin experiencia, siempre hay alguien más experimentado que uno y hasta al más exitoso también le entra esta duda. Es natural, nos pasa a todos; respira y sigue avanzando.

 

Aún no está perfecto

Aquello de “es que a mí me gusta que todo esté perfecto”, es dar más vueltas de las necesarias para dar un salto.

Una cosa es buscar calidad y otra el perfeccionismo, que es solo una manera de procrastinar. Es una fachada y excusa para no lanzarte y no enfrentarte de una vez por todas a la realidad.
Deja de esperar a que tengas otro diploma, una web perfecta, el logo divino, la presentación más pulida, el nicho más definido, la última aplicación o los resultados de otra encuesta más.

Síguele la cola a tu proceso de pensamiento y verás que llegas de nuevo a los dos miedos universales de que no eres suficientemente buena y a que te rechacen.
Siempre podrás mejorar los detalles en el camino ¡Lánzate ya!

Miedo al fracaso

El miedo al fracaso es de lo más paralizante. Te quedas congelada armando una película mental terrible que solo hace que de nuevo se dispare tu amígdala, te invada la sensación de que serás la burla o la decepción de tus pares, te proyectes rechazada por tu tribu y lista a morir en las fauces de un oso cavernario.
La verdad es que, aun si fracasas, la vida sigue. A veces uno gana, a veces uno aprende. Y nunca aprenderás más que a través del fracaso. Toda persona de éxito lo ha logrado a punta de fracasar y corregir, de recibir un no detrás de otro, y hacer los ajustes necesarios hasta salir adelante.

El fracaso no es el final del camino. Caerse no es el problema. El problema es no levantarte de nuevo.
De cada fracaso saldrás siempre más fuerte y sabia si encuentras la lección y aprendes de ella. ¿Qué salió mal? ¿Cuál es mi parte de responsabilidad en eso? ¿Qué pude haber hecho mejor? ¿Qué haré la próxima vez? Y ya está. Es lo que hay. Lección aprendida y sigues.

Miedo al éxito

Aunque parezca irónico, hay veces que lo que nos frena es el miedo a que tengamos éxito.

En este caso empezamos a imaginarnos que nos llegan más clientes de los que seremos capaces de manejar, no podremos salir con la familia y los amigos, perderemos libertad, el manejo del dinero será un problema, tendremos que buscar ayuda, contratar un equipo, y además, no encajaremos más en nuestros grupos cercanos, porque estaremos a otro nivel y de alguna manera tendremos que dejar nuestra tribu. ¿Viste a dónde llegamos de nuevo, no?

Debido a este miedo, pensamos y actuamos más pequeño de lo que sabemos que podemos, porque es más “seguro”.
Aquí es bueno que busques un modelo que ya esté donde tú te encaminas y veas cómo tiene estructurado sus procesos para que puedas planificarte y sentirte en control. También busca nuevas tribus, otras personas que tengan tu mentalidad ganadora, y que te reten e inspiren a ser mejor y llegar más lejos continuamente. Hay diferentes tribus para diferentes etapas de tu camino y eso está bien.

No estás sola y  no eres un bicho raro o débil por tener estos miedos.  La información -saber qué te está pasando y por qué-, es la mejor arma contra ellos.

Ahora sabes cuáles te dan y qué hay detrás de ellos; solo tienes que respirar y seguir adelante, con todo y tus miedos.
Sigue avanzando imparable y lánzate a emprender. ¡La vida que tú quieres te está esperando!