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Crowdfunding en Panamá: Hagamos una vaca

texto. Roxana Muñoz

Enero 27, 2015
Pedir al gobierno o a la empresa privada era la forma tradicional de costear proyectos culturales. Ahora, centavo a centavo, con el impulso de las redes sociales, el público se convierte en un donante de peso.

Cuando les llegó la invitación para el Festival Internacional del Teatro de Formosa, en Argentina, el grupo de Teatro Carilimpia supo que había llegado el momento de recurrir al crowfunding, una fórmula para recaudar fondos de la que les había hablado el gestor cultural argentino Gerardo Neugovsen. Así tendrían el dinero para llevar su obra más exitosa, Mujeral, a ese país sudamericano.

Seis mil dólares en seis semanas. Con esa meta arrancaron en julio de 2013. La herramienta principal era una página web con el título “Mujeral, empieza la travesía”, que explicaba la obra, por qué querían llevarla al festival argentino y cómo cualquiera, con su donación,  podía ayudarles. Para correr la voz se valieron de Facebook, Twitter, una base de datos de e-mail, videos en Youtube y entrevistas por radio y prensa. Neugovsen los asesoró.
Para la cuarta semana estaban seguros de que lo lograrían. Así fue. 117 personas les donaron entre 4 dólares y mil dólares. Cuando alcanzaron la meta se aseguraron de comunicárselo a cada uno de los donantes y realizaron la función prometida para quienes donaran 15 dólares o más.

Una vaca para el Festival San Francisco de la Montaña
En septiembre de 2013, Edilberto González Trejos, abogado y escritor veragüense, sacaba cuentas para organizar el quinto Festival San Francisco de la Montaña, en Veraguas: tres días de poesía, literatura, música y otras artes teniendo como fondo la comunidad de San Francisco, que además es sede de una de las iglesias coloniales de mayor valor histórico del país.

Aunque el evento ya era reconocido, las cuentas no daban. Davinia Uriel, gestora cultural, le sugirió a González Trejos hacer una campaña de fondos de goteo y le presentó a Mónica Mora y Randy Navarro, quienes junto a ella  estaban empezando su proyecto Costeame.

En 2012, la ingeniera Mónica Mora, con una maestría en Innovación Tecnológica, asistió a una reunión sobre cultura en la era digital y emprendimiento. Allí conoció Fondeadora.mx, plataforma mexicana de financiamiento colectivo. Le gustó tanto que quiso hacer algo parecido en Panamá. Se asoció con Randy Navarro y Davinia Uriel. Además de Fondeadora, miraron los modelos, también hispanos, de Goteo.org e Idea.me .  Costeame se proponía ofrecer en Panamá un sitio en internet para recaudar dinero y hacer posible sueños y proyectos y además brindar asesoría a los creadores. 

El Festival San Francisco de la Montaña se convirtió en su primer proyecto. La meta era 5 mil 500 dólares y obtuvieron 89% de lo solicitado: 4 mil 915 según se puede leer en el sitio web, donde aparecen todos los proyectos que han apoyado en poco más de un año.

Para Edilberto apenas se sobrepasaron los 3 mil dólares; consideró la campaña un éxito. Esa cantidad era la que generalmente él ponía de su dinero.  “Apenas vi que había más de 50 personas metiéndose la mano en el bolsillo por este proyecto, sentí que se había logrado el reconocimiento y la confianza de la gente”. Él piensa que con la campaña el festival se dio a conocer más.

Mónica Mora, de Costeame, cuenta que un factor importante para el éxito es el equipo de trabajo detrás del proyecto y el empeño que pongan en dar a conocer su campaña. Otro aspecto fundamental es el de las recompensas a cambio del aporte. El Festival de San Francisco ofrecía camisetas, pines, descarga electrónica de libros de autores veragüenses y hasta estadías de hotel en Santiago durante el festival.

Sacar ‘El Ahogado’ a flote
Otra campaña con éxito de Costeame fue “Saquemos El Ahogado a flote”, de Winnie T. Sittón, que finalizó en octubre de 2014. La intención era llevar al teatro la novela panameña de Tristán Solarte.

La obra 'El Ahogado' costó aproximadamente 70 mil dólares. El 'crowdfunding' les permitió recaudar 17 mil dólares.

Sittón, quien estudió teatro, descubrió con esta novela, a sus 15 años, que deseaba dedicarse a escribir. El presupuesto de la obra era de 70 mil dólares. Con el financiamiento del público esperaba reunir 17 mil dólares. Lo logró en 30 días gracias a 172 personas.

“Saquemos El Ahogado a Flote” contó con seis personas para hacer videos, diseño gráfico, manejar redes sociales, programar entrevistas con los medios.
En la Laguna de San Carlos filmaron un video de tres minutos. Winnie Sittón aparece en un bote hablando del proyecto. “No quería apelar al tono: ‘ayúdame por favor’, sino presentar un proyecto bueno e interesante al que quisieran ayudar”.

“Superamos los 15 mil dólares 24 horas antes del cierre de la campaña. Hasta entonces no creí que lo lograríamos”, dice Sittón.
Se apoyó en Costeame porque “Para mí era importante contar con una plataforma por credibilidad. Creo que el costeador confía más si hay una infraestructura ya montada y probada, sobre todo por los pagos en línea. Me parecía importante que fuese panameña. Las de afuera, como Kickstarter o Indiegogo son más conocidas, pero cobran comisiones por manejo más altas.

A los donantes, según la cantidad que podían dar, se les ponía en categorías, que  iban desde flotador (los que daban 25 dólares), pasando por tanque de oxígeno, salvavidas, guardacostas, bote de rescate, patrulla de rescate, hasta respiración de boca a boca  (quienes daban mil dólares). 
 

 Viajar a México para contar un cuento
Carlos Fong, escritor y narrador oral, necesitaba dinero para viajar al Festival Internacional de Narración Oral Cuentalee en México.  Aunque trabaja para el Instituto Nacional de Cultural, por parte de esta institución solo consiguió una licencia con sueldo.

Escuchó hablar de Costeame por el Festival San Francisco de la Montaña. Se puso en contacto con estos muchachos para que le ayudaran a hacer una vaca. Al principio no estaba seguro de que le funcionaría. Los de Costeame le sugirieron hacer un video en el que contaba un cuento y explicaba por qué era importante asistir al festival. Sonríe al recordar lo mucho que le costó hablar ante la cámara. “Contar cuentos ante un gran público es más fácil”, bromea.

Como recompensa ofrecía sesiones de cuentacuentos para niños y un taller para adultos, pero la mayoría de los donantes le dijeron que lo iban ayudar porque era él y conocían su labor. Necesitaba 2 mil dólares. Con 22 costeadores llegó a la meta.
De una manera ingeniosa Carilimpia invitaba a colaborar.

Lo esencial de la vaca
Edilberto González Trejos considera que el crowfunding puede ser bueno para casi cualquier proyecto cultural, pero recomienda tener trayectoria y darse a conocer antes de intentar recaudar fondos por este medio. En su opinión, esta debe ser una alternativa,  piensa que hacer una campaña para un mismo proyecto todos los años puede volverse incómodo. Lo más importante, agrega, es ser transparente en cada gasto y rendir cuentas.

Según Mariela Aragón, del teatro Carilimpia, su campaña triunfó porque estuvo basada en el optimismo y la emoción. “El proyecto era de todos los que quisieron contribuir”.  Una de las mayores alegrías la tuvieron la noche de la función de agradecimiento en el Ateneo de la Ciudad del Saber, antes de viajar.
Winnie Sittón piensa que su éxito quizás no habría sido igual con otra obra. La gente tiene un aprecio especial por la novela El Ahogado. 
Mónica Mora recomienda mantener una relación con los costeadores una vez finalice la campaña, informándoles de los avances de sus proyectos.

Más en %1: 
Octubre 28, 2014

La Prensa/Jihan Rodríguez

La emblemática obra de la literatura panameña El Ahogado, de Tristán Solarte (seudónimo de Guillermo Sánchez Borbón), ha sido llevada a las tablas bajo la dirección del ganador del premio Ricardo Miró Winnie Sittón, en el Teatro En Círculo.