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Beijing 1995: 20 años de lucha por la mujer

texto. Anahil Trómpiz Torres

Julio 25, 2014
El próximo año se cumplirán dos décadas de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde 189 países suscribieron la declaración y plataforma de acción de Beijing para eliminar todo tipo de discriminación hacia las mujeres e impulsar la igualdad de género.

Septiembre de 1995. Beijing, China. Delegaciones de 189 países se reunían para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer organizada por las Naciones Unidas. El propósito era discutir y aprobar la declaración y plataforma de acción de Beijing, un documento que planteaba objetivos clave para el empoderamiento de las mujeres, la equidad de género y erradicar todo tipo de discriminación y violencia contra las mujeres.

Por 11 días, las delegaciones se reunieron y debatieron sobre este documento, que  al final de la conferencia fue suscrito por los diferentes Estados. De esto hace cerca de dos décadas, y aunque en muchos países, como Panamá, se han logrado algunos avances, los problemas que afectan a la mujer aún persisten.

Foto: La Prensa/Archivo

Un compromiso de Panamá y de todos. La plataforma de acción de Beijing da seguimiento a la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés), señala la directora regional interina de la oficina regional de Onu Mujeres para las Américas y el Caribe, Anna Coates.

“La plataforma de Beijing lo que hace es exigir a los gobiernos tener claro que es responsabilidad del Estado cumplir con los derechos de las mujeres, y cumplir con este compromiso, este fin de igualdad de género, en todo lo que son sus planes y presupuestos, en todas sus políticas públicas, sus marcos legales, en sentido de transversalizar todos estos objetivos, pero también poner en marcha programas específicos hacia este fin”.

La plataforma plantea objetivos en 12 esferas cruciales, como la mujer y la pobreza, la mujer y la salud, la violencia contra la mujer, educación y capacitación de la mujer, la mujer en el ejercicio del poder,  y el tema de las niñas.

Anna Coates, directora regional interina de la oficina regional de Onu Mujeres para las Américas y el Caribe. Foto: La Prensa/Iván Uribe

Panamá estuvo presente en la conferencia de Beijing de 1995. Fue representada por una delegación encabezada por la entonces primera dama Dorita Boyd de Pérez Balladares, y conformada tanto por representantes del Estado como de la sociedad civil.

La delegación oficial panameña fue elegida como una de las cinco vicepresidencias para los Estados de la región de América Latina y el Caribe en la conferencia, junto a Bahamas, Brasil, Colombia y Cuba. Su responsabilidad era reunirse y coordinar todo lo que tenía que ver con los Estados de la región.

En esas reuniones se planteaba todo lo que se quería mejorar, los principios de igualdad, eliminar todo tipo de discriminación y violencia, la participación política de las mujeres, entre otros puntos. El plan de acción de Beijing, que se suscribiría al culminar el encuentro, se discutía y se sometía a aprobación durante estas reuniones.

Uno de los puntos más polémicos de tratar con las delegaciones de los países centroamericanos fue el tema de la educación sexual y derechos reproductivos, “porque en ese momento casi todos los delegados tenían la postura conservadora de la Iglesia”, evoca Boyd de Pérez Balladares, quien fue oradora en la conferencia.

Dorita Boyd de Pérez Balladares encabezó la delegación de Panamá que acudió a la conferencia de Beijing en 1995. En ese entonces era la primera dama. Foto: La Prensa/Jihan Rodríguez

Conociendo la realidad. Cynthia Graham era directora de Bienestar Social del Ministerio de Trabajo en 1995 y participó en esta conferencia. Lo que más le impactó, recalca, fue conocer la difícil situación que pasaban muchas mujeres en otros países, como la mutilación genital o el no tener derecho a opinar. “Historias que se narraban de mujeres que eran laceradas públicamente, golpeadas en la calle por adulterio o por cualquier otra falta que cometieran. Eso para mí sí fue impresionante”.

En la conferencia también participaron hombres, aunque eran minoría, destaca Graham.

La economista Mariela Arce también estuvo presente en Beijing como representante de la sociedad civil panameña. Cuenta que “había corrientes de pensamientos fundamentalistas” de Oriente, donde no se reconocían los derechos de las mujeres ni de las niñas. “Había sectores de África que no reconocían en lo absoluto ningún derecho a herencia, a tenencia de propiedad, a tenencia de tierra, ni hablar de los derechos humanos de las niñas y de los niños. Todas estas estadísticas ocultas en cuanto a violaciones de derechos humanos se convirtió en un reto de investigación posterior a Beijing”, expresa Arce, fundadora del Foro Mujer y Desarrollo y del Consejo Nacional de la Mujer en Panamá.

La trabajadora social y profesora universitaria Dalys Batista de Pérez recuerda que antes de llegar a Beijing, el movimiento de mujeres en Panamá se había reunido durante los seis meses anteriores para discutir los artículos planteados en la propuesta de plataforma de acción de Beijing. Se trataba de un “borrador” que las Naciones Unidas había sometido tanto a los gobiernos como a las organizaciones de la sociedad civil interesadas en el tema.

“El trabajo preparatorio nos dio grandes lecciones. Primero, nos tuvimos que meter científicamente a estudiar la situación de la mujer en Panamá, como un informe con indicadores económicos, políticos, sociales, culturales, que se midieron con toda la rigurosidad científica, que registra dónde estábamos las mujeres panameñas en ese momento”.

Vista general de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995. Las conferencias anteriores se realizaron en ciudad de México en 1975; Copenhague, 1980; y Nairobi en 1985. Foto: Cortesía de las Naciones Unidas

Además de estas reuniones, se tuvieron encuentros en países de Centroamérica para también recoger la experiencia de las mujeres de la región y su visión de la plataforma.

Paralelo a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, Naciones Unidas organizó el Foro de Organizaciones No Gubernamentales Huairou, al norte de Beijing. Mientras en la conferencia participaban delegaciones gubernamentales, en Huairou se reunían representantes de los movimientos de mujeres del mundo. A este foro también acudieron Mariela Arce y Dalis de Pérez. Se realizó del 30 de agosto al 8 de septiembre, y la conferencia se llevó a cabo del 4 al 15 de septiembre.

A Beijing también acudieron en la delegación de Panamá Leonor Calderón, María Enriqueta Sánchez, Carmen Miró, Gloria Young y Dagmar Araujo de Álvarez.

20 años después. Dalys Batista de Pérez, actual secretaria de organización de la Unión Nacional de Mujeres Panameñas, señala que después de Beijing el compromiso “más importante” que se asumió fue la creación de  mecanismos gubernamentales.

Esos mecanismos, explica, fueron las oficinas de la mujer en distintas entidades del sector público que se especializaban en programas dirigidos a la mujer de acuerdo a cada institución. “Una de las primeras que se creó fue la oficina de la mujer del Ministerio de Educación, que hoy ha desaparecido”.

Señala que estas oficinas estaban incluso en los ministerios, y que para 2003 llegaron a existir 43 oficinas de la mujer, “pero el año pasado solamente quedaban creo que 14”, sostiene.

A su juicio, en estos casi 20 años ha habido mejoras en materia de equidad, porque alega que antes de 1995 nunca se planteó el establecimiento de cuotas de participación política de la mujer, “sin embargo, hoy no solamente se está planteando el 30%, sino que ahora, en la última presión de la mujer para la reforma del Código Electoral, se está planteando el aumento del 50%”.

No obstante, Carmen Aurelia Lizárraga, quien acudió a Beijing con la delegación oficial representando a las mujeres sindicalistas y participó además en el foro de  ONG en Huairou, opina que las mujeres en estas dos décadas “estamos pasando por los mismos problemas”.

La actual secretaria de finanzas de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá asegura que continúa la lucha por la participación política, y muestra de ello fue el IV Pacto de Mujeres, Desarrollo e Igualdad 2014-2019, que se firmó con los candidatos presidenciales para las elecciones de mayo de este año.

Opina que el problema no está en la falta de participación, porque  las mujeres sí están participando en todos los espacios, pero donde se toman las decisiones “no estamos representadas”.

Lizárraga comenta que en comparación a 1995, ahora las mujeres están más visibilizadas. “Ahora todo el mundo habla de las mujeres”, pero recalca que todavía existe mucho por resolver en la participación de las panameñas en la toma de decisiones, empoderamiento y erradicación de la violencia contra ellas.

Para Dorita Boyd de Pérez Balladares, aún se mantiene la desigualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo, en los salarios. Hace hincapié en que la mujer que ocupa el mismo puesto de un hombre no gana lo mismo que él. 

Lo que hay y no se valora. En  2008 se creó en Panamá el Instituto Nacional de la Mujer. Sin embargo, Panamá está entre los tres países de la región que menos presupuesto otorga a este instituto, explica Mariela Arce, coordinadora de la Alianza de Mujeres de Panamá.

Detalla que nuestro país cuenta con una arquitectura de políticas públicas “maravillosa”, ya que existen leyes y normas a favor de la mujer, pero no se cumplen. “Tenemos un gran edificio maravilloso de leyes y normas, y ese edificio no tiene luz ni agua”, reclama Arce.

Menciona, por ejemplo, la Ley 4 del 29 de enero de 1999, por la cual se instituye la igualdad de oportunidades para las mujeres, que considera es una de las leyes “más completas” en Latinoamérica, pero advierte de que lo que falta es voluntad política de los gobiernos “para darle los presupuestos, recursos humanos y técnicos” que se necesitan para impulsar dicha ley. “Nada más impulsar la ley de igualdad requiere millones. En Panamá hay leyes muy buenas producto de la lucha de la sociedad civil, pero lo que falta es voluntad política para darles presupuesto, organización, estructura y reglamentación a estas leyes”, expone.

Entre esas legislaciones menciona la Ley 38 de 2001 contra la violencia doméstica y el maltrato al niño, niña y adolescente, y la Ley 82 de 2013 que tipifica el feminicidio, entre otras.

Desde el punto de vista de América Latina y el Caribe, Anna Coates, de Onu Mujeres, señala que la región cuenta con un observatorio regional de igualdad de género manejado por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe.

Resalta además los avances en los marcos jurídico y legal para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, para la igualdad de género, y para hacer ilegal toda forma de discriminación contra las mujeres, pero considera que lo que falta es asegurar que estas  políticas públicas se implementen. “Esto es un reto grande que todavía enfrentamos”.

Hace 20 años la participación laboral de las mujeres era mucho más baja, y aunque esto ha cambiado, todavía no es suficiente, señala Coates. Detalla que en Panamá el 52% de las mujeres  participa   en actividades económicas en zonas urbanas, comparado con el 79% de los hombres.

Destaca además que 3 de los 15 ministerios en el Gabinete del actual presidente, Juan Carlos Varela, está encabezado por mujeres. 

Para cumplir con Beijing. Mariela Arce considera que para cumplir con los objetivos de la plataforma de acción de Beijing el gobierno necesita “garantizar ante todo que es un Estado laico”, tiene que cumplir con todos los compromisos nacionales e internacionales “y no solo de palabra, sino de presupuesto”, y se debe crear “urgente” el Ministerio de la Mujer. “Panamá es el único país de la región cuyo  mecanismo no tiene carácter de ministerio, y eso le impide que pueda estar en las reuniones de Gabinete, le impide que pueda tener realmente incidencia en los presupuestos nacionales, que pueda tranversalizar la política de género en todas las otras áreas de desarrollo de las políticas públicas en Panamá”.

Para Dalys de Pérez, es necesario consolidar el Consejo Nacional de la Mujer, del cual es fundadora, y hacer una evaluación, y de acuerdo con esa evaluación garantizar que se designe un presupuesto al tema de género y se evalúe el sistema educativo panameño para que el tema de equidad de género “sea un eje transversal en toda la oferta educativa, desde prekínder hasta la universidad”.

Foto: Cortesía de las Naciones Unidas

 

SEGUIMIENTO A BEIJING
En la ONU se está efectuando una revisión del cumplimiento de la plataforma de Beijing en todo el mundo. La directora regional interina de la oficina regional de Onu Mujeres para las Américas y el Caribe, Anna Coates, explica que en la revisión, que se hace cada cinco años desde 1995, se les pide a todos los países presentar informes nacionales con sus logros y retos.

De los informes nacionales se desarrolla un informe regional que forma parte de uno  global, que se trata en la sesión de la Comisión sobre el Estatus de las Mujeres  que se lleva a cabo cada año en marzo. La sesión 59, que se realizará en marzo de 2015, estará enfocada en los compromisos de la plataforma de Beijing.

ENCUENTRO EN HAUIROU
Mientras las delegaciones de gobierno se reunían y debatían en Beijing, en Huairou, 30 mil mujeres se encontraban para el Foro de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que también organizó las Naciones Unidas, paralelo a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.

En ese foro estuvo Zelideth Rosales representando al movimiento de mujeres sindicalistas, grupo que se había estado reuniendo en Centroamérica. “Encontrabas, por ejemplo, a las compañeras de África, que llevaron cosas de lo que producen, vestido, ropa. Con nosotras fue una compañera de San Blas, ella también llevó molas. Entonces todo el mundo llevaba de su país algo y se ponía a la venta. El trabajo fue bien positivo”, rememora la actual secretaria general adjunta de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá.

Participantes del foro de Organizaciones No Gubernamentales, en Huairou, China, que se realizó paralelo a la Conferencia Mundial de Beijing.

Patricia Cane, fundadora y directora de la organización internacional Capacitar, también estuvo en el foro de las ONG, trabajando en  la carpa de salud. Cane, vía telefónica desde California, Estados Unidos, donde  reside, describe que la reunión fue “una celebración de mujeres de todas las ideas, experiencias, y también muchas luchas contra la esclavitud de la mujer, derechos para las niñas, de muchos movimientos”. Comenta que la conferencia mundial, en la que también participó, era un evento más formal. Recuerda que las ideas de  Huairou influyeron en varios cambios en la  plataforma de acción de Beijing.

La economista Mariela Arce señala que en el foro de las ONG no solo se gestionaban estrategias para  la conferencia de Beijing, sino que se gestaban alianzas entre las mujeres de todo el mundo, se hacían debates y se intercambiaban experiencias.