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Mi delirio turco

texto. Thalia Morales foto. Cortesía de TVN Media

Abril 12, 2017
Con el estreno de 'Las mil y una noches' comenzó mi interés por las novelas turcas. Después llegó 'El Sultán' ¡No sabía que eran tan buenas! Sus historias y sus guapos protagonistas me han cautivado.

Antes de la proliferación de novelas turcas en nuestro país, confieso que de Turquía y el Imperio Otomano poco conocía. Con el estreno de Las mil y una noches se comenzó a despertar mi interés. Tampoco sabía que en ese país producían novelas y que eran tan buenas.

Me llamaron la atención sus personajes, sus escenarios, sus modernas ciudades y la cultura turca. Las novelas dan una idea de cómo viven las personas en ese país. Por ejemplo, "toman el desayuno", en vez de desayunar, o para reunirse a charlar lo hacen con un té a cualquier hora, así como nosotros, en Occidente, acostumbramos a tomar café.

El té rojo es para los hombres, aunque las mujeres más osadas también lo toman. El físico de los turcos es distinto que el resto de Asia y Europa (continentes a los que pertenecen, ya que es un país transcontinental). Hay turcos con diferentes rasgos, pero la gran mayoría son espigados, con cejas abundantes y pronunciadas, un colorcito que no es ni blancuzco ni moreno, de ojos oscuros o verdes, y sobre todo, muy guapos. Las mujeres también lo son.


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El tema del amor y de cómo el hombre conquista a la mujer es otro elemento que me atrapó de las novelas. Por ejemplo, en Las mil y una noches, Onur Aksal (Halit Ergenç) es un hombre que no confía en las mujeres. Dueño de la constructora Binyapi, se enamora de Sherezade Evliyaoğlu (Bergüzar Korel), una mujer viuda, madre de un niño llamado Kaan, que tras una serie de acontecimientos terminan juntos. 

Sin embargo, Onur no gana a Sherezade de la mejor manera, al aprovecharse de una necesidad económica de ella a cambio de una noche juntos. Pero se enamora perdidamente de ella y la conquista con sus mejores líricas. El enamoramiento a través de la poesía, algo inusual en nuestra época, me cautivó.

¿Y saben qué? Onur y Sherezade son esposos en la vida real. Halit Ergenç y Bergüzar Korel son una pareja que llama la atención por su belleza y elegancia. Ella es alta, espigada, de piel café con leche. Él, alto, caucásico y bronceado.  A Halit lo he seguido hasta el estreno de El Sultán, una historia ambientada en 1520.  Desde el primer capítulo fui esclava por casi año y medio de esta novela. Aprendí sobre el imperio otomano y comenzó a interesarme lo que pasó en esa época.

Si bien la producción no tuvo los mejores efectos especiales o escenarios, sí se procuró recrear al máximo los vestuarios, peinados, zapatos,  entre otros elementos de la época.

Ahora estoy atrapada con Amor eterno. Sí, su título suena sumamente cursi, pero quien vio El Sultán seguro conoció a Malkoçoğlu Bali Bey, interpretado por Burak Özçivit.

De lunes a viernes podemos deleitarnos con Burak por una hora. Él interpreta a Kemal Soydere, que junto a Nihan Sezin (personificada por la actriz Neslihan Atagül), luchan por estar juntos, después de que el destino les tendiera una trampa. No es que sea la novela del año, ¡pero sus actores son guapísimos! y además, la trama es entretenida.

A pesar de mi delirio con estas novelas, admito que no todo es color de rosa. Sus historias reflejan cierto machismo que parece propio de esa sociedad. La mujer muchas veces es humillada o debe servir al hombre.

Apartando este aspecto, la cultura turca es interesante. Conocerla a través de esta novela me ha incentivado a planificar un viaje a Turquía...  ya les contaré.