El Blog

La serie de Netflix que despertó mi lado feminista

texto. Tiffany Wang

Junio 9, 2017
'Las chicas del cable' refleja las dificultades que vivían las mujeres en los años 1920, muchas de las cuales aún están presentes.

El champán, los vestidos, los carros y por supuesto, los teléfonos, me transportaron a la época. Las chicas del cable es una nueva serie de Netflix, la primera producida en España.

Ambientada en el año 1928, narra la historia de cuatro mujeres de diferentes partes de ese país que empiezan a trabajar como operadoras en la compañía de teléfonos de Madrid.

Son de distintos estatus sociales y con un pasado que parece que siempre las persigue. En común tienen que deben enfrentarse a a las normas de "una sociedad machista y retrograda", tal como dice Lidia Aguilar, una de las protagonistas y quien narra cada capítulo.

La serie fue tan bien recibida que en diciembre de este año se estrenará su segunda temporada y en 2018, la tercera. Pero con sus primeros ocho episodios, esta producción despertó una parte importante de mí que no sabía que tenía: mi lado feminista.

Además del drama y el romance, la serie se desarrolla desde la perspectiva de las mujeres y explora los perjuicios que hubo en esa época y que todavía existen en la actualidad. Tal vez ya tengamos el derecho al voto, pero ¿en verdad hemos evolucionado lo suficiente para tener la igualdad?

Cada uno de los personajes refleja una realidad (Spoiler: Si no has visto la serie y no quieres que te la cuenten, no sigas leyendo). Unas de las "chicas del cable" es madre y esposa. Su marido, quien le es infiel, labora en la misma compañía que ella. Él quiere que renuncie y se dedique a ser un ama de casa mientras  él disfruta de sus andanzas. Ella se entera de la infidelidad y al confrontarlo, la agrede físicamente.

La violencia familiar y la infidelidad siguen existiendo en este siglo. La única diferencia es que ahora es legal divorciarse (en esa época no existía el divorcio, a menos que uno de los cónyuges muriera). La sociedad actual acepta a una mujer que trabaja y que cría a los hijos sola. Imagínense seguir viviendo en un mundo donde nuestra libertad dependiera de un hombre.

Otra de las chicas es de la alta sociedad, pero siempre ha sido revolucionaria. Por su propia cuenta, ingresa a la compañía de teléfonos oponiéndose a las órdenes de su estricto padre. Cuando la descubren, la echan de su casa. Ella representa la figura de una mujer independiente. No necesita de nadie para lograr lo que quiere.

Las chicas del cable me ha recordado lo difícil que es ser mujer e hizo que me diera cuenta de mi lado feminista. Sí, nos quejamos, pero tenemos razones para hacerlo. Tenemos que vivir en una sociedad que nos critica, donde tanto hombres como mujeres nos juzgan. Y en muchas ocasiones, nos pagan menos por hacer lo mismo que ellos.

Ser feminista no es odiar al sexo masculino, sino luchar por la igualdad de derechos.

"Es cierto que la vida no era fácil para nadie, pero mucho menos si eras mujer". Con esa frase empieza la serie y la tendré siempre presente.